
Distinguen a Sabato en el Colegio Nacional de La Plata
Fue nombrado egresado ilustre y dieron su nombre a una sala de la biblioteca
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LA PLATA.- "Me conmueve mucho estar acá porque he tenido una dicha enorme en este colegio. Gracias, solamente muchas gracias." La emoción sólo le permitió a Ernesto Sabato, de 93 años, un entrecortado agradecimiento a las distinciones que le ofrendaron ayer las autoridades del Colegio Nacional Rafael Hernández de esta ciudad, adonde hace 80 años ingresó para cursar la escuela secundaria.
Fue declarado "egresado ilustre" y se impuso su nombre a la sala de lectura de la biblioteca del establecimiento -fundado en 1885-, donde, entre otros, tuvo como profesor de Letras al poeta y ensayista dominicano Pedro Henríquez Ureña. Rodeado de cientos de jóvenes que colmaron el salón de actos del colegio y lo ovacionaron, Sabato lloró más de una vez y aseguró estar "profundamente conmovido" por la visita.
Llegó cerca de las 19 del brazo de su colaboradora, Elvira González Fraga, y su sobrina Teresa Sabato. El autor de "Sobre héroes y tumbas" volvió a los pasillos del colegio en el que transcurrió parte de su adolescencia, que estaban adornados con una muestra de fotos de aquella época pertenecientes al museo histórico de la institución. Sabato evoca a su querida escuela en varios pasajes de "Antes del fin", donde, entre otras cosas, dice: "Los conflictivos años de mi secundaria, además del tiempo de dolorosas angustias, fueron también de importantes descubrimientos".
El director del colegio, Gustavo Oliva, lo condujo hasta la dirección y le permitió usar el sillón de su despacho: "Es director del «Nacio» por un rato", dijo con orgullo. Ante un enjambre de periodistas Sabato dijo: "Estoy muy bien. Tengo enormes recuerdos del colegio nacional".
Cuando le preguntaron por la situación actual de la educación, respondió: "Es un problema complejo". A su lado, Elvira, al ver a las casi 500 personas que se congregaron en el colegio, reconoció que si hubiera sabido de la cantidad de gente y de periodistas que habría en el acto quizás el médico de Sabato no le habría permitido asistir.
Con gran esfuerzo, el escritor logró subir hasta el primer piso, donde lo esperaba un salón de actos repleto de adolescentes, docentes y padres. Allí, antes de recibir las distinciones, se proyectaron fotos de su vida.
En aquellos años de permanencia en esta ciudad, donde luego estudió Física, militó en el Partido Comunista y se hizo hincha de Estudiantes de La Plata, también conoció a quien fue su esposa durante 60 años, Matilde Kusminsky (fallecida en 1998). La obtención del Premio Cervantes y su actuación al frente de la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (Conadep) fueron dos de los fundamentos contenidos en la resolución N° 12, que lo declaró egresado ilustre.
"Para nosotros es un orgullo que haya venido, porque es un ejemplo de humanidad, libertad, entrega y compromiso. Es importante que los jóvenes puedan compartir referencias sociales relevantes como la suya y que sepan que salió de estas mismas aulas", señaló Oliva, que encabezó el acto acompañado por el vicepresidente de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Raúl Perdomo.
Oliva también le mostró a Sabato su legajo como estudiante, que lleva el número 286, donde figuran sus notas y otros datos de su paso por la escuela. Después, Perdomo le puso en su solapa el símbolo de la UNLP, la hoja de roble. El escritor recibió entonces una nueva ovación.
"Maestro", le gritaba un grupo de chicos que no paraban de sacarle fotos con teléfonos celulares. Entre muestras de afecto y pedidos de autógrafos, Sabato se dirigió a la biblioteca, donde descubrió la placa que bautizó con su nombre a la centenaria sala de lectura. Hacia el final del acto, un grupo de chicos se acercaron a Sabato y le dijeron que les gustaría conversar con él. Entonces, Elvira le dijo a Oliva que, si se organizaban, Sabato estaba dispuesto a recibir en su casa a grupos de entre diez y quince chicos los fines de semana.


