
El 49% de la gente dice estar en contra del ingreso irrestricto
Sólo el 37% está en favor; lo resisten más los que accedieron a la educación superior
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Casi uno de cada dos argentinos está de acuerdo con restringir de alguna manera el ingreso de los jóvenes en las universidades. El dato proviene de una encuesta realizada por Gallup Argentina para La Nación entre 1234 personas en la Ciudad de Buenos Aires y localidades de todo el país.
Según el sondeo, el 49% de los encuestados se manifestó "en contra" del ingreso irrestricto en la Universidad, el 37% se declaró "en favor" y un 14% no respondió a la pregunta.
El rechazo a la admisión masiva prevaleció entre los que tienen formación universitaria (56% en contra del ingreso irrestricto y 41% en favor), entre los de mayor edad, los que residen en la Capital Federal y los que pertenecen a las clases media alta y alta.
A partir de esos resultados, La Nación consultó a distintos representantes de la comunidad universitaria, que en su mayoría opinaron en forma coincidente con los resultados del sondeo. De hecho, en la mayoría de las universidades públicas argentinas se aplica actualmente alguna forma de restricción, motivada por la imposibilidad de contener cada año un número mayor de jóvenes. En la Universidad de Buenos Aires (UBA) rige el Ciclo Básico Común (CBC), defendido por algunos como una instancia de nivelación y criticado por otros por fomentar el ingreso masivo.
Para el rector de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), Héctor Brotto, "la restricción sólo debe ser académica. Un alumno nunca puede quedar fuera de la Universidad por una causa económica, por ejemplo. En ese caso, se le deben proporcionar los medios para que estudie".
En la UTN, contó, hay un examen de matemáticas en diciembre de cada año que, de rendirse bien, exime de hacer el curso de ingreso. Los que no lo aprueban -la mayoría, dice Brotto-, deben cursar Matemáticas, Física e Introducción a la Universidad en febrero y marzo.
"Ingresa entre un 20 y un 30% de los que se inscriben", dijo Brotto, y lo explicó por "un déficit importante de la educación media".
En la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), en tanto, los estudiantes también pasan por instancias eliminatorias. "No cerramos la puerta a nadie, sólo administramos la matrícula según los recursos que tenemos y la cantidad de alumnos que podemos recibir cada año", dijo el vicerrector Mario Greco.
Contó que se anotan por año entre 4000 y 5000 chicos, que deben rendir un examen de nivelación. A esa instancia ya llega el 30% menos. De no aprobarlo, deben completar un curso de ingreso en Lengua y Matemática, en cuyo transcurso abandona otro 30%. Cada año terminan entrando 1000 chicos y, aunque la Universidad tiene cupo -que se aprueba en el consejo directivo cada año con voto unánime-, nunca llegan a cubrirlo.
"Esta modalidad de ingreso sirve para que los chicos confirmen su vocación; si no, lo harían durante la carrera y la Universidad no podría sostenerlo", dijo Greco.
Directo, no irrestricto
"La pregunta de la encuesta está mal planteada. Hay que preguntar por el ingreso directo, no irrestricto, porque en la práctica la mayoría de las universidades restringe de alguna manera el ingreso", dijo por su parte el rector de la UBA, Oscar Shuberoff.
En relación con el CBC, dijo: "El ingreso es directo porque todo el mundo se inscribe", pero no es irrestricto porque deben aprobar seis materias.
"Es un programa académico de nivelación y formación. No creemos que un estudiante deba jugarse el ingreso en un examen sino cursar materias de su carrera para dar el salto desde la formación media, que es muy deficiente", dijo Shuberoff.
Para el presidente de la Federación Universitaria Argentina (FUA), Manuel Terrádez, el apoyo parcial de la gente a las restricciones al ingreso en la encuesta se debe a que "se está construyendo un consenso cultural al respecto". Sin embargo, destacó el 37% que cree que "no se soluciona el problema con esquemas restrictivos".
Terrádez se mostró contrario a "instancias eliminatorias", pero propuso cursos de ingreso con evaluación para que el estudiante conozca la oferta de la Universidad y sepa si coincide con su vocación.
"La Argentina tiene más analfabetos puros que graduados universitarios. Deberíamos tender a la universalización de la educación superior, no a implementar esquemas restrictivos", dijo.

