
El beso presidencial que despertó controversias
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CIUDAD DE MEXICO (De una enviada especial).- El beso que el presidente mexicano, Vicente Fox, le dio al Papa al recibirlo anteanoche en esta capital se ha convertido aquí en una suerte de cuestión de Estado.
En un hecho sin precedente, Fox saludó al Pontífice con una postración y un beso en su anillo papal, marcando un giro de 180 grados en la historia de México, donde la Constitución ordena la separación entre Iglesia y Estado y donde durante años los mandatarios habían evitado hablar de sus creencias religiosas.
Así las cosas, no extrañó que los diarios de ayer dedicaran sus portadas al controvertido tema: "Impacta el beso de Fox", escribió en su tapa El Universal, y La Jornada tituló, sobre una inmensa foto del beso, con una pregunta: "¿Y el Estado laico?"
Esta es la quinta visita del Papa a México, el segundo país más visitado después de su Polonia natal. En sus visitas anteriores, sin embargo, el Santo Padre había sido recibido con el protocolo que impone la llegada de un jefe de Estado, sin besos ni discursos de bienvenida tan rimbombantes como el de Fox, que lo llamó "hermano del alma".
Poco antes de que aterrizara el Papa, en una entrevista, Fox defendió su formación católica y destacó que uno de los mayores cambios en el país es el hecho de que ahora el jefe del Ejecutivo puede asistir a un acto religioso sin tener que esconderse.
Otra controversia se centró en la participación, en los actos oficiales, de la primera dama, Marta Sahagún, divorciada y vuelta a casar por civil con el jefe del Estado, también divorciado. Sahagún, anteanoche, no sólo estuvo en primera fila y lloró de emoción, sino que "se abalanzó ante todo anillo pontificio, cardenalicio o episcopal que vio desfilar ante sus ojos", escribió La Reforma.


