
El caso Morales cambió Catamarca
Consecuencias. el hecho policial se convirtió en un caso que sirvió para cambiar la historia política y social de la provincia; surgieron nuevas divisiones.
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Hace cinco años el caso de María Soledad Morales apuntaba a ser un homicidio más con ribetes pasionales en la apacible Catamarca manejada por el clan Saadi.
Pero la ley de las consecuencias por la imprevisión se puso en marcha. Desprolijidades judiciales y policiales en la investigación y una intensa pugna de intereses políticos y sociales terminaron con la tranquilidad.
Nada fue como antes. La intervención federal de la provincia y una división entre los catamarqueños son los resultados más visibles de lo que dejó el crimen de la estudiante que hasta hoy había quedado casi en el olvido.
Desde el verano de 1991 cuando el caso alcanzó su máximo punto de ebullición hasta la actualidad mucha agua ha pasado por debajo del puente de la esperanza que sostienen los catamarqueños de que el homicidio se esclarezca. Otros que tomaron distancia de la intrincada historia son los principales personajes es decir los imputados: Raúl Tula y Guillermo Luque.
Para ellos las cosas cambiaron desde entonces. Luque ahora casado decidió vivir en Buenos Aires. Tula ahora separado de Ruth Salazar -de quien en algún momento también se sospechó por el crimen- sigue trabajando como empleado público pero en una oficina del interior de la provincia.
Derivaciones
En el terreno político las derivaciones del caso Morales ensancharon la avenida de las discusiones por lo que tanto el peronismo de Ramón Saadi como el Frente Cívico quedaron en veredas muy distanciadas. Están cada vez más lejos los puntos de coincidencia en el diálogo de ambas facciones políticas. Tal vez en ello tenga mucho que ver el propio caso Morales que resultó ser la piedra de la discordia en aquel verano de 1991. Poco meses después comenzaron a pasarse facturas políticas entre ambos bandos algunas muy incisivas que dejaron cicatrices todavía abiertas.
Los frentistas no escatimaron calificativos al acusar a los saadistas de un manejo feudal de la provincia pero los seguidores del tres veces gobernador respondieron con munición gruesa al afirmar que la gente del Frente Cívico había llegado al gobierno aprovechándose del caso Morales.
En Buenos Aires los vaivenes del proceso al parecer no alterarían la tranquilidad política que ahora se vive en Balcarce 50. Tal vez es la misma tranquilidad con que el Presidente tomó siempre el caso en tanto que las acciones de Saadi no lleguen a complicar su gestión ni la de sus hombres de confianza.
En tanto entre quienes serán testigos se destacan los ex jueces Labid Morcos y Luis Gandini la ex abogada de los Morales Lila Zafe el ex comisario y hoy intendente de Escobar Luis Patti .
Todos ellos de una forma u otra escribieron las páginas de esta triste historia que pareció no tener fin. Los únicos que durante estos cinco años nunca bajaron los brazos equivocados o no en sus acusaciones fueron los padres de la víctima. Nadie más.
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