El diario de Ana Frank, en la voz de Helen Mirren

Helen Mirren, con el diario de Ana Frank en sus manos, en una escena del documental
Helen Mirren, con el diario de Ana Frank en sus manos, en una escena del documental
Cecilia Martínez
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2 de julio de 2020  • 20:50

"Tu vida terminó aquí, donde comienza mi viaje". Parada frente a la lápida conmemorativa de Ana Frank en el antiguo campo de exterminio de Bergen-Belsen, Alemania, una joven postea la frase desde su teléfono celular. El metarrelato, con la oscarizada actriz Helen Mirren como narradora, es el disparador del documental Descubriendo a Anna Frank: Historias paralelas, disponible en Netflix.

El rescate de la memoria y el diálogo intergeneracional sobre el Holocausto confluyen en un retrato sobre el horror que acerca a los jóvenes de hoy testimonios de mujeres adultas que padecieron el nazismo en su temprana edad.

Mientras la voz de la intérprete reproduce las palabras del diario escrito por la joven judía desde su obligado escondite, la actriz -Martina Gatti- que se sumerge en la historia realiza su propio registro a golpe de fotos, hashtags y reflexiones mientras recorre los lugares donde Frank conoció la falta de libertad, el encierro, las deportaciones y la muerte.

Codirigido por las periodistas y guionistas italianas Sabina Fedeli y Anna Migotto, el film combina impactante material de archivo con el testimonio de historiadores y supervivientes como Arianna Szörényi, Sarah Lichtsztejn-Montard, Helga Weiss y las hermanas Andra y Tatiana Bucci.

Entre los recuerdos de estas mujeres permanecen la imposible misión que supuso para unas niñas en aquellos días oscuros el cargar con cadáveres por indicación de los nazis para enterrarlos en fosas comunes, los cuerpos esqueléticos "blancos como la nieve" carcomidos por el tifus, el frío, las filas de quienes entraban a "ducharse" y no salían y algunas formas de divertimento. "Jugábamos con los piojos. Cada nena se sacaba uno de la cabeza y lo ponía a seis centímetros del dobladillo de su vestido; el que llegaba primero, ganaba", recuerda Sarah en el documental.

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'This is the legacy of your daughter Anne,' helper Miep Gies told Otto Frank when she gave him Anne's diary documents. Otto had just learned that his daughters Margot and Anne had died of spotted typhus in Bergen-Belsen.?? ?? At first, Otto could not bear to read Anne's texts. 'I don't have the strength to read them,' he wrote to his mother on 22 August 1945. A month later, he had changed his mind and could not put them away. Otto decided to copy excerpts for his relatives in Basel and started working on a translation into German.?? ?? Otto's excerpts were read not just by his relatives, but by friends as well. They felt that Anne's texts were 'an important human document' and that Otto should not keep the texts to himself. It took some time before Otto agreed with them. Still, it was not easy to find a publisher so soon after the war, because most people wanted to look to the future.?? ?? The book was published on this day in 1947, just over five years after Anne's thirteenth birthday, the day she had received her diary. She had come up with the title of the book herself: Het Achterhuis (The Secret Annex). Looking back, Otto Frank wrote: 'How proud Anne would have been if she had lived to see this. After all, on 29 March 1944, she wrote: ?? ?? 'Imagine how interesting it would be if I published a novel about the Secret Annex.'?? ?? #annefrank #diary #annfrankhouse #thesecretannex

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Dentro de la vida en los campos, recordar canciones, poemas, recetas y otras fuentes de evasión era parte de la estrategia de supervivencia, que Anna Frank implementó en la escritura durante los dos años de obligado encierro en la vivienda hoy convertida en museo en Holanda.

Helen Mirren mira a cámara y repite las palabras del más famoso de los diarios -traducido a más de 70 idiomas y fuente permanente de recreaciones en distintos soportes- con emotividad y entusiasmo. Entre otras memorias, recuerda cómo mientras Otto Frank -padre de la autora- contaba con marcas en la pared cómo su hija crecía en altura entre sus 13 y 15 años, la joven llevaba al papel ciertas reflexiones morales y la experiencia de las interminables horas de encierro, los roces con el resto de los ocupantes de la casa, el primer beso, el miedo ante lo que sonaba por la radio, la esperanza.

"Ana, ¿quién eras?", se preguntaba inicialmente la joven interlocutora interpretada por Gatti al comienzo del "viaje". Hacia el final, llegarán certezas: "Tu diario, tan lleno de esperanzas, me recuerda que no hay que rendirse; qué hermosa es la libertad para moverse sin restricciones", concluye en sus posteos.

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