
El genio y la niñez
QUERIDO PROFESOR EINSTEIN Edición de Alice Calaprice-(Gedisa)-Trad.: M. Pino Moreno-205 páginas-($ 26)
1 minuto de lectura'
Encontrar, ya entrado el siglo XXI, algo nuevo para decir acerca de la vida de Albert Einstein parece algo tan difícil como un hallazgo científico. Obras completas, biografías en que queda bien parado, biografías en que queda mal parado -especialmente en cuanto a la relación con su mujer-, ensayos y análisis de todo tipo pueblan las bibliotecas desde hace años. De allí el valor de Querido profesor Einstein, editado por Alice Calaprice, que se propone abordar a quien es considerado el hombre de ciencia más grande de todos los tiempos a partir de las cartas que intercambiaba con los niños de todo el mundo; un enfoque por lo menos original.
Sin embargo, al dejar atrás la prometedora portada -en la que el genio de rebelde cabellera aparece con un par de pantuflas peludas en sus pies-, más de un lector puede sentirse desilusionado: las cartas ocupan sólo la segunda mitad del libro y la abrumadora mayoría es correspondencia dirigida a Einstein por los niños, que le piden autógrafos o lo bombardean con preguntas científicas. La celebridad responde en muy contadas ocasiones, lo hace con lenguaje didáctico, aunque sus respuestas son muy breves.
Un poco de paciencia y dedicación permiten descubrir algunas misivas realmente interesantes. "Espero que no me tenga menor consideración por ser una chica", le escribe desde Sudáfrica una niña llamada Tyfanny, en 1946. "No me importa que seas una chica, pero lo más importante es que no te importe a ti. No hay motivo", le responde el maestro.
No hay mucho más por descubrir de la personalidad de Einstein a través del resto de las cartas. Sin embargo, el libro tiene otras cosas. Lo encabeza un prólogo de Evelyn Einstein, una nieta que ofrece la visión de un abuelo dulce aunque distante, seguido por una breve biografía del descubridor de la relatividad y un ensayo clarificador sobre Einstein y la pedagogía, del historiador Robert Schulmann, que derriba el mito de las malas notas del científico en la escuela.
Por último se ofrece un recorrido por la vida del físico a través de veintiocho fotografías fantásticas, que comienza con un Einstein de tan sólo tres años, retratado en 1882.

