El Grupo Planeta, a punto de comprar la editorial Emecé
En las próximas horas se firmaría un acuerdo por cerca de US$ 15 millones
1 minuto de lectura'

En las próximas horas la editorial Emecé pasará a manos del Grupo Planeta, de Barcelona, en una transacción que, según confirmaron a La Nación fuentes de ambas empresas, sería cercana a los US$ 15 millones.
Directivos de ambas editoriales mantenían ayer intensas negociaciones para terminar de ajustar las pautas del acuerdo.
Se trata de uno de los negocios editoriales más importantes del año, que ayer repercutió con fuerza en el mercado local. "Lamento la noticia muchísimo. Es mejor que la compre otra editorial que una petrolera, pero aun así esto significa que desaparece la última gran empresa familiar argentina que editaba ficción", declaró a La Nación Daniel Divinsky, vicepresidente de la Cámara Argentina del Libro.
Agregó: "Esto es grave, porque ellos podían darse el lujo de editar textos importantes que vendiesen poco aunque sólo fuese por afecto. Pero ahora estas obras no podrán escapar de la lógica empresarial".
Emecé fue fundada en Buenos Aires en 1939, y en 1947 pasó a manos de la familia Del Carril. La editorial tiene los derechos de best-sellers como los de Sidney Sheldon, Robin Cook y Wilbur Smith. Además, edita colecciones como Memoria Argentina, que comprende la edición de ensayos históricos agotados o difíciles de conseguir, y tiene exclusividad para la publicación de la obra de Jorge Luis Borges en castellano.
Su volumen de publicaciones se calcula en unos nueve títulos mensuales, que, sumados a las reediciones, integran una cifra de más de 120 lanzamientos por año.
En la Argentina, Planeta saca 20 novedades por mes y cerca de 200 títulos por año. Paulo Coelho, Federico Andahazi, Ernesto Sabato y María Esther de Miguel son algunas de sus firmas más fuertes. Ultimamente, el libro más vendido fue "Yo soy el Diego".
La visión de los libreros
El librero Héctor Yánover dijo sumarse "al luto". "Creo que se trata de un hecho simbólico: muestra el tipo de cosas que los argentinos somos incapaces de mantener", dijo.
Si bien dijo tener una "excelente relación" con Planeta -editorial que publicó varios de sus libros-, señaló que, con la venta, la situación para los libreros se complica: "Emecé tenía un criterio más generoso; nos daba un descuento un poco mayor y más tiempo para pagar", explicó.
Otros libreros consultados recalcaron la desventaja de tener que negociar con un solo grupo poderoso en vez de poder "jugar a dos puntas".
¿Cuáles fueron las razones que motivaron a los hermanos Del Carril a desprenderse de su herencia familiar? A pesar de las insistentes llamadas de La Nación , ni los titulares de Emecé ni los del Grupo Planeta se pusieron en contacto.
Pero lo que los observadores más hábiles comentaban ayer es que, si bien Emecé era una editorial sana financieramente, los adelantos que tenía que pagar por sus autores más relevantes le hacían imposible afrontar sola el negocio.
El comentario generalizado fue que esta venta es parte de una tendencia mundial: las editoriales independientes terminan quedándose sólo con autores emergentes (que a su vez, en cuanto se vuelven famosos, pasan a las grandes multinacionales) y sólo las muy fuertes, con los autores de best-sellers.
En los últimos años, la Argentina ya fue testigo de dos transacciones importantes: en 1998 el grupo alemán Bertelsmann compró el 60% de las acciones de Sudamericana por 5,4 millones de dólares. Yenny, liderada por la familia Grüneisen, compró la editorial, distribuidora y cadena de librerías El Ateneo en una cifra que no trascendió, pero que muchos estiman cercana a US$ 16 millones.
De cualquier manera, ésta no es la primera experiencia de venta para Emecé: en octubre último vendió su tenencia del 51% de la filial española a Sigrid Kraus y Pedro del Carril, los socios que, hasta entonces, tenían en sus manos el 48% de las acciones de la subsidiaria ibérica.
Pero, ¿que suerte le espera a la editorial argentina? Fuentes internas de las empresas a punto de sellar el acuerdo señalaron que no habrá mayores cambios ni en la planta ni en el rumbo editorial y que incluso los títulos poco lucrativos se mantendrán por una cuestión de prestigio.



