
El judaísmo, más cerca del cristianismo
En los EE.UU. y Canadá, 170 eruditos y rabinos afirmaron que ambas religiones "adoran al mismo Dios"
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NUEVA YORK (The New York Times).- El Año Nuevo judío, que comenzó hace diez días, y el Día del Perdón -que concluyó ayer- recuerdan todos los años a los judíos norteamericanos que, en una sociedad predominantemente cristiana, integran una comunidad marginada por su propio calendario, sus propios ritmos y sus rituales.
Pero en una extraordinaria declaración teológica, que algunos rabinos tienen previsto discutir a fondo durante sus sermones en todo el país, algunos de los más respetados maestros del mundo judío acaban de proclamar que el judaísmo y el cristianismo, después de todo, no son tan distintos.
Casi 170 eruditos y rabinos judíos emitieron hace poco una declaración en la que sostienen que "los judíos y los cristianos adoran el mismo Dios", "acatan la autoridad del mismo libro, la Biblia" y "aceptan los principios morales de la Torá".
A los oídos de algunos, ése fue simplemente el lenguaje de buena voluntad, dentro del terreno común del interés mutuo, como el que se oye a menudo formalmente en el diálogo interreligioso.
Sin embargo, otros pensadores judíos consideran que esas declaraciones son desacertadas, e incluso amenazadoras, ya que vuelven difusas las diferencias entre dos creencias irreconciliables.
Los inicios
El debate comenzó a principios de septiembre con la difusión de " Dabru Emet: una declaración judía sobre los cristianos y el cristianismo" ( Dabru Emet significa "decir la verdad" en hebreo). Fue redactada después de cinco años de haber sido impulsada una vez y otra por parte de cuatro profesores: Michael A. Signer, de la Universidad de Notre Dame, en el Estado norteamericano de Indiana; Tikva Fryer-Kensky, de la Divinity School (Escuela de Teología) de la Universidad de Chicago; Peter W. Ochs, de la Universidad de Virginia, y David Novak, de la Universidad de Toronto.
Los autores quisieron confirmar que, después de más de medio siglo del Holocausto, muchas iglesias -tanto protestantes como católicas romanas- habían revocado sus enseñanzas respecto de que el judaísmo era una religión frustrada y denigrada por Dios. Debido a que el Holocausto había impulsado cambios en el criterio cristiano, los pensadores judíos que firmaron la Dabru Emet coincidieron en que ya era hora de destacar los cambios y ofrecer una respuesta.
Lo que ya generó bastante controversia es uno de los aspectos más provocativos de la declaración: que el "nazismo no fue un fenómeno cristiano". El documento añade que a pesar de que muchos cristianos intervinieron en el Holocausto, "el nazismo propiamente dicho no fue un efecto inevitable del cristianismo".
Entretanto, la declaración gira alrededor de la idea de que el judaísmo y el cristianismo adoran al mismo Dios, la misma Biblia y los mismos principios morales. En muchos círculos cristianos esto es aceptado como palabra santa. Cuando el profesor Phillip A. Cunningham, de fe católica, da clases de teología en el Boston College, suele referirse al Antiguo Testamento como el "testamento compartido".
"En términos de las palabras escritas, el 95% de ellas es igual, y por eso pienso que es justo decir que se trata de una herencia religiosa compartida", afirmó Cunningham.
Puntos en común
Pero, ¿realmente comparten judíos y cristianos una Biblia común? Algunos de los eruditos que no firmaron la declaración -e incluso algunos que sí lo hicieron- sostienen que eso es tergiversar la verdad.
"Los cristianos a menudo leen el Nuevo Testamento como una clave interpretativa de lo que el Antiguo Testamento realmente significa -señaló el doctor Jon Levenson, profesor de la cátedra List de Estudios Judíos en la Escuela de Teología de la Universidad de Harvard-; de manera que decir que leemos el mismo libro es un tanto engañoso. Leemos el mismo libro con preconceptos contrastantes que se excluyen mutuamente", agregó.
"Los cristianos leen el Antiguo Testamento como la parte uno y el Nuevo Testamento como la parte dos de la Biblia", indicó la doctora Amy-Jill Levine, profesora de la cátedra Carpenter de Estudios sobre el Nuevo Testamento, en la Escuela de Teología de la Universidad de Vanderbilt, en Nashville, Tennessee. Para los judíos, la Biblia es sólo el Antiguo Testamento.
"No hay motivo -continuó Levine- para que los judíos citen el Nuevo Testamento, ya que no forma parte de nuestras sagradas escrituras, no más de lo que podríamos citar el Bhagavad Gita o el Corán o los Sutras."
Pero incluso el Antiguo Testamento propiamente dicho -prosiguió- no es el mismo para judíos y cristianos. Aunque los libros individuales, como el Génesis o el Exodo, son los mismos, su orden es distinto.
La versión cristiana concluye cuando el profeta Malaquías pronostica el regreso de Elías, algo que los cristianos interpretan como el anuncio de la llegada en el Nuevo Testamento de Juan el Bautista y de Jesús. En contraste, la versión judía termina en el Segundo Libro de Crónicas, con el mandato de que los judíos regresen a su hogar en Jerusalén y reconstruyan el templo.
Por su parte, Levenson expresó que, por una cuestión de conciencia, no podía firmar la Dabru Emet, aunque respetaba las motivaciones que la impulsaron.
"El documento no enuncia clara y adecuadamente por qué los judíos no deberían ser cristianos, ni por qué el judaísmo y el cristianismo no pueden estar combinados, como a menudo lo están hoy. Y dado que el judaísmo es la religión minoritaria, es la que se halla expuesta a motivos sociales y cognoscitivos para desaparecer", declaró Levenson.
Sin embargo, quien firmó fue la doctora Levine:"No creo que instruir a los judíos respecto del cristianismo debilitará el judaísmo -manifestó-. Todo lo contrario. Si uno considera a Jesús como judío dentro de un contexto judío, podrá ver que tiene mucho que decirles a los judíos en términos de justicia social".
Entre todas las corrientes del judaísmo, la ortodoxa es generalmente la que más se resiste a participar del diálogo interreligioso relacionado con la teología, desalentado por el renombrado rabino ortodoxo Joseph Soloveitchik.
"De modo que fue una sorpresa contabilizar a 11 judíos ortodoxos entre los firmantes de la Dabru Emet ", comentó el rabino Irving Greenberg, un judío ortodoxo que preside la Jewish Life Network (Red de Vida Judía) y que también firmó la declaración.
"El aspecto más interesante y audaz que planteó el documento fue respecto de la Biblia compartida -añadió Greenberg-. Pensemos que la palabra de Dios es algo que tiene múltiples longitudes de onda en las cuales se oye la melodía. Si uno la oye en tonos agudos y otro en tonos bajos, no es que falle el sentido auditivo. Lo que quiero decir, y lo que ese documento pretende decir, es que Dios "transmite" a los judíos en tonos agudos y a los cristianos en tonos bajos."
Según Greenberg, que también es presidente del Consejo del Monumento del Holocausto, en los Estados Unidos, el auténtico valor de la declaración es que los líderes judíos finalmente dejaron constancia públicamente de que reconocen los cambios monumentales del cristianismo.
"Es una respuesta al arrepentimiento y la autocorrección de los cristianos, lo cual ha sido uno de los grandes acontecimientos religiosos de la historia. Se tardó 1900 años y me apena que haberlo hecho se haya debido al Holocausto. Pero aun así es impresionante", afirmó Greenberg.
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