El marxismo de un helenista
Gustavo Santiago
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<b> El otro Mondolfo <br></br> Por Marcella Pogatschnig <br></br></b>
Rodolfo Mondolfo era catedrático de Historia de la Filosofía en la Universidad de Bolonia desde hacía casi veinticinco años cuando una resolución de Mussolini lo despojó de su cargo -como a todos aquellos que tenían ascendencia judía-, y lo privó de la posibilidad de publicar. Gestiones llevadas a cabo por Alfredo Palacios y Coriolano Albertini -por entonces decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires- le permitieron exiliarse por un tiempo en la Argentina. Finalmente, ese período pensado como provisorio se transformó en definitivo: Mondolfo murió en este país en 1976, cuando faltaba un mes para que cumpliera cien años de vida. En casi cuatro décadas de estadía en la Argentina impartió clases en las universidades de Córdoba, Tucumán y Buenos Aires y escribió textos que ya son clásicos, como El pensamiento antiguo o Sócrates , que lo transformaron en uno de los principales especialistas en la filosofía griega. Menos conocidas han sido aquí sus incursiones en la filosofía marxista -que ya en 1919 habían desatado la ira de Antonio Gramsci-. De ese "otro" Mondolfo se ocupa el libro de la investigadora italiana Marcella Pogatschnig traducido recientemente al castellano.
El libro se compone de seis estudios breves en los que la autora expone los aspectos centrales del humanismo marxista de Mondolfo, y muestra que las tesis políticas sostenidas en los trabajos publicados con anterioridad al exilio siguieron desarrollándose a la sombra de su posterior fama como helenista.
En el primer texto, escrito en 1974, Pogatschnig hace una presentación general del marxismo de Mondolfo y de su recepción en Italia, poniendo el acento en sus "críticas al economicismo fatalista y al voluntarismo hegemónico" que derivan en la postulación de un sujeto que no se reduce a un momento pasivo de la experiencia sensible exterior. En una carta fechada en 1975 -reproducida como apéndice en el libro-, Mondolfo le agradece a Pogatschnig su esfuerzo por rescatar su pensamiento político pero, lejos de sentirse en deuda por ello, le critica la carga subjetivista que en la interpretación ha proyectado sobre su trabajo. A su vez, la autora se refiere a esta objeción en la introducción del libro y la atribuye a un equívoco provocado por una disímil interpretación del término "subjetivismo".
En los textos siguientes, publicados entre 1989 y 1995, Pogatschnig despliega el pensamiento de Mondolfo a partir de su tratamiento de cuestiones diversas como la relación entre la Revolución Francesa y el socialismo italiano, los cuestionamientos a Gramsci o su postura ante la Revolución Rusa. El libro incluye, además, un texto de Néstor Cordero, en el que en unas pocas páginas ofrece una semblanza del Mondolfo más conocido, aquel que se dedicó al pensamiento antiguo.
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