
El Museo Histórico lava su cara
Renovación: la sede tendrá nuevo director, al disponerse el relevo de Alfredo Barbagallo, quien hace más de un año dispuso el cierre del museo para realizar obras que demoraron en iniciarse.
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El desafío de abrir nuevamente las puertas del Museo Histórico Nacional, que desde hace más de un año se encuentra cerrado al público, asumirá la semana próxima el doctor Juan José Cresto, al aceptar el ofrecimiento del secretario de Cultura de la Nación, Mario O`Donnell, para hacerse cargo de la institución.
Por decisión de O`Donnell, el historiador y presidente de la Academia Argentina de la Historia reemplazará al profesor Alfredo Ignacio Barbagallo, quien dispuso el cierre del museo como consecuencia de su deterioro edilicio.
El nuevo director deberá hacer frente a la recuperación de la tradicional institución, que alberga el mayor patrimonio histórico y cultural del país.
El museo cuenta con 33 salas de exposiciones, actualmente desactivadas e inhabilitadas para el público. Su patrimonio reúne unos 46.000 objetos y testimonios que evocan acontecimientos de nuestra historia, a partir de la época del descubrimiento y conquista de América.
La sede del Museo Histórico Nacional está ubicada en Defensa 1600, sobre las barrancas del Parque Lezama, en una casa de estilo italiano mandada a construir por Gregorio Lezama, en 1857.
El museo fue creado en 1889 por el intendente municipal Francisco Seeber. Tuvo su primera sede en Esmeralda 848 y su primer director fue el doctor Adolfo P. Carranza. Se trasladó, luego, a Moreno 330 y ocupó, más tarde, un edificio en el Jardín Botánico. A partir de 1897 se instaló en su actual ubicación.
La recuperación
Las obras comenzaron en abril y se espera estrenar su nuevo diseño a fin de mes. Se estima que el reequipamiento para poner a nuevo el montaje del museo, que tiene proyectados algunos cambios en su interior, llevará dos meses más.
Hace tres años, el Ministerio de Educación concedió una partida de $1.300.000 pesos para la realización de obra, pero como el trámite administrativo demoró más de dos años, la remodelación comenzó, licitación pública mediante, sólo a principios de abril de este año.
Entre los trabajos más importantes se encuentran la renovación total de las instalaciones eléctricas, de calefacción y de seguridad, y las tareas de aislación térmica e hídrica, la reparación de techos, cubiertas, paredes y sanitarios. Además, se rediseñó la distribución de las salas en las que se exponen los objetos.
El museo, recorrido por unos mil chicos por semana, tiene, entre otros 46.000 objetos, la cama de San Martín, la bañadera de Rosas (que pesa alrededor de mil kilos), la mecedora de Sarmiento, y el mobiliario completo que usó el general Juan Domingo Perón durante sus años de exilio, en Madrid.

