El nuevo best seller que busca recuperar la pasión por leer
"La sombra del viento", del español Ruiz Zafón, llega ahora a la Argentina
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"Pocas cosas marcan tanto a un lector como el primer libro que realmente se abre camino hasta su corazón. Aquellas primeras imágenes, el eco de esas palabras que creemos haber dejado atrás, nos acompañan toda la vida y esculpen un palacio en nuestra memoria al que, tarde o temprano -no importa cuánto leamos u olvidemos-, vamos a regresar."
Esta es la voz del narrador en "La sombra del viento" (Planeta), la quinta novela del catalán Carlos Ruiz Zafón, de 40 años, que tres años después de haber sido publicada en España y recién conocida en nuestro país ha despertado la fascinación de los lectores en 30 países.
Caso curioso, el de este libro: su éxito no se debió al marketing del poderoso grupo editorial que lo sacó al mercado, sino al boca a boca de libreros y lectores que día tras día hicieron crecer sus ventas hasta superar el millón de ejemplares.
Bien vale contar que dos nombres fuertes del mercado editorial español facilitaron el salto cuantitativo de la novela. Fueron el editor y dueño de grupo Planeta, José María Lara, y el fallecido escritor catalán Terenci Moix.
"La sombra del viento" es la historia de un niño que a los 10 años elige su primer libro para que siempre permanezca vivo en un cementerio de los libros olvidados y que, con esa decisión ingenua resucita la trágica historia de su autor.
"Es sorprendente, pero en Alemania, Australia, Noruega, Italia, en fin, en todos los sitios en que he estado, a los lectores les ha pasado lo mismo. La gente dice haber recuperado la pasión por la lectura". Así habla Ruiz Zafón, en diálogo con LA NACION, una tarde del frío invierno porteño, gratificado por el éxito sostenido de su libro, considerado por el autor como "un homenaje al lenguaje y el mundo de la imaginación".
Hay en la novela una protagonista fantasmal, pero palpable: Barcelona, que es también el escenario de la historia cuyo trasfondo es la posguerra miserable de los años 40. Contra lo que pueda suponerse, Ruiz Zafón no escribió esta historia en la capital catalana, sino en Los Angeles, donde ha vivido en los últimos años ganándose la vida como guionista de la meca del cine.
-¿Cuál es el misterio de "La sombra del viento" que ha conquistado a una multitud de lectores de culturas tan diferentes?
-No lo sé. Sencillamente, les ha gustado. Hacía tiempo que yo quería hacer algo diferente. Hasta entonces había escrito cuatro libros de literatura juvenil. En esta novela hay un canto a la literatura. Esa es mi vida, mi mundo personal. Como escritor, yo quería darle algo al lector. Creo en la literatura que tiene mucho de arquitectura. Esta es una novela dentro de una novela, con ingredientes de misterio, intriga, amor. Me ocurrieron cosas sorprendentes. Hubo periodistas y libreros que me dijeron que el libro les hizo recuperar la pasión por la lectura. Lo curioso es que el ritmo de ventas se mantiene desde hace tres años.
-¿Hay matices en el gusto de los lectores según los países?
-No. Me encuentro con lectores de Holanda, Australia, Noruega, Italia o la Argentina, y todos sienten lo mismo. La gente que ama los libros no tiene una nacionalidad, o será que los lectores pertenecemos a una nación aparte.
-¿Por qué cambió Barcelona por Los Angeles?
-Los Angeles es un buen sitio para desaparecer. Sobre todo para mí, que cuando escribo me gusta estar ilocalizable. La sensación de vivir allí es como la de estar en todas partes. Vive gente que habla 80 lenguas. No hay una identidad concreta, y las personas no tienen que comportarse de un determinado modo. En cambio, Barcelona, cuando estás cerca, te oprime y te ahoga. Para poder escribir este libro, tuve que irme porque la distancia te permite otra perspectiva. Hay ciudades que tienen ese peso. París, Buenos Aires, Barcelona no bastan como ciudades. Si les abres la puerta, les tienes que dar un lugar preponderante. Como Julio Cortázar, que escribía sobre Buenos Aires desde París.
-Ya que menciona a Cortázar, ¿conoce autores argentinos?
-Leí a Borges cuando era un adolescente. Me parece un gran fabricante de conceptos literarios y me interesan sus ideas, pero Cortázar tiene un arte y un oficio muy intensos. También me gustaba mucho Manuel Mujica Lainez.
-Y entre los propios, ¿qué autores catalanes le gustan?
-Me siento un poco desconectado de la literatura española en general. Los escritores de mi país piensan que, fuera de España, los leen en todas partes. Creo que Eduardo Mendoza es de gran importancia pues salva la literatura española. Y rescato a Mercé Rodoreda. Es vergonzoso que en España aún no se le reconozca el valor a su obra "Espejo roto".
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