
El Papa dio marcha atrás con su reforma de la Curia romana
El Consejo para el Diálogo Interreligioso recupera autonomía
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ROMA.- En una decisión que volvió a dejar estupefactos a los observadores vaticanos, Benedicto XVI deshizo el primer y único cambio estructural que había realizado para reformar la Curia romana: dando marcha atrás, volvió a poner las cosas como estaban antes y reconoció implícitamente que había cometido un error.
Según anunció su segundo, el secretario de Estado, Tarcisio Bertone, el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso -que el 11 de marzo de 2006 el Papa había decidido integrar con el Pontificio Consejo para la Cultura-, volverá a ser un dicasterio autónomo, como antes.
"El cambio demuestra la importancia del diálogo interreligioso", dijo Bertone, que en una entrevista al diario La Stampa destacó también que es "interesante que después del discurso de Benedicto XVI en Ratisbona la Iglesia haya relanzado el diálogo también con las autoridades políticas y religiosas de las otras religiones".
Para algunos analistas consultados por LA NACION, la vuelta atrás -que se suma a la que dio hace unos días para corregirse en sus comentarios sobre la evangelización en América latina- refleja que "hay algo que no funciona en este pontificado".
"Pero también hay que destacar que este papa, que es un intelectual y no un manager, tiene el coraje de reconocer sus errores", dijo un experto.
Cuando, hace más de un año, Benedicto XVI juntó el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso con otro dicasterio, esto se había interpretado como una virtual disminución de categoría para la oficina vaticana responsable del diálogo con las otras religiones.
Decisión criticada
La decisión había sido bastante criticada, sobre todo porque poco antes el Papa, en otra movida muy controvertida, había designado a su titular, el arzobispo Michael Fitzgerald, máximo experto en islam del Vaticano, como nuncio en Egipto. Para la mayoría de los analistas, ese movimiento había significado la defenestración de una persona considerada demasiado abierta, y un drástico cambio en la actitud del Vaticano hacia las otras religiones. No por nada, pocos meses después, el 12 de septiembre de 2006, Benedicto XVI pronunció el fatídico discurso de Ratisbona, en el que citó a un emperador medieval que relacionaba el islam con la violencia y provocó un terremoto en el mundo musulmán.
Lo cierto es que la noticia de que el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso recobrará su estatus original, más allá de que llamó la atención porque de hecho revirtió la decisión papal del año pasado, fue más que bienvenida por varios prelados vaticanos, que subrayaron que la integración realizada en 2006 nunca había funcionado.
Mientras muchos analistas denuncian en voz baja cierta "incompetencia" de este pontificado a la hora de las decisiones, se esperan los anuncios oficiales sobre nuevos cambios de la Curia romana. Entre ellos, se aguarda la designación del nuevo sustituto de la Secretaría de Estado, un cargo estratégico, ya que se trata del tercero de la Santa Sede, en reemplazo del arzobispo argentino Leonardo Sandri, de 63 años. Al respecto, los rumores indican que en su lugar será designado el arzobispo Fernando Filoni, de 61 años, que actualmente es nuncio en Filipinas, que fue embajador del Vaticano en Irak durante la invasión norteamericana.





