
El Papa elogió a Martín Lutero en su propia tierra
Benedicto XVI sorprendió ayer al rehabilitar su figura, aunque se esperaban gestos concretos
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ERFURT.- En un gesto de gran valor ecuménico, el Papa elogió ayer a Martín Lutero, el monje "rebelde" que en 1517 provocó un cisma en la Iglesia Católica al dar vida a la Reforma Protestante. Lo hizo en Erfurt, sitio altamente simbólico, porque aquí es donde estudió y se ordenó sacerdote el padre del protestantismo en 1507. En un encuentro con líderes evangélicos que tuvo lugar en el ex convento agustiniano donde Lutero vivió muchos años, hasta su excomunión en 1521, el Papa sorprendió a todos al rehabilitar su figura, algo sin precedentes.
Más allá de esto, el Pontífice terminó decepcionando a muchos alemanes que se esperaban algún gesto concreto para superar la división entre católicos y protestantes, una herida abierta en este país.
Hace casi 500 años, en 1517, Lutero rompió con Roma porque rechazaba el liderazgo del Papa, que consideraba demasiado materialista y por la venta de indulgencias promovida para financiar la construcción de la Basílica de San Pedro.
"Aquí Lutero estudió teología y se encaminó al sacerdocio. En este camino, lo que no le daba tregua era la cuestión de Dios, que fue la pasión profunda y el resorte de su vida", subrayó el Papa. Evocó, de hecho, que su vida giró en torno de una sola pregunta: "¿Cómo puedo recibir la misericordia de Dios?". "¿Quién se preocupa hoy de esto? ¿Qué significa la cuestión de Dios en nuestra vida? La mayor parte de la gente hoy da por descontado que Dios no se interesa de nuestros pecados y de nuestras virtudes", lamentó el Papa, al rescatar la figura del "monje rebelde".
Tras este inesperado homenaje a un acérrimo crítico de los papas, instó a católicos y protestantes a centrarse más en las "grandes cosas que tenemos en común, que en las que nos separan". Y llamó a ambas confesiones a ayudarse mutuamente a "creer de modo más profundo y vivo" y a defenderse ante el desafío que representan por un lado las sectas y, por otro, la ausencia de Dios.
Un tema sensible
La división entre católicos y protestantes es un tema especialmente sentido en Alemania. Los protestantes no reconocen la autoridad del Papa y disienten de él en temas que van desde el celibato, el sacerdocio femenino y la posibilidad de intercomunión (que católicos puedan comulgar con protestantes, y viceversa), entre otros. De sus 82 millones de habitantes, 24 millones de alemanes son protestantes, y otros 24 millones, católicos.
Aunque después del Concilio Vaticano II, tras siglos de animosidad, comenzó un diálogo muy importante entre ellos, con el objetivo de volver a la unidad, siguen sin resolverse muchas cuestiones. Entre ellas, algunas que afectan la vida concreta de miles de personas. Por ejemplo, hay muchos matrimonios mixtos que en teoría no pueden comulgar juntos, pero que en la práctica lo hacen. "Mi marido es católico, yo soy protestante -de hecho, no creo que el Papa sea el representante de Dios en esta tierra y rechazo sus políticas-, pero bautizamos a nuestros dos hijos como católicos y todos los domingos vamos a una misa católica en la que yo comulgo... Mi sacerdote lo sabe y lo acepta", contó a La Nacion Ilka Piepgrass, periodista de Die Ziet Magazine.
Decepcionados
No por nada ayer reinaba gran decepción entre los protestantes. Si bien valoraron que el Papa se hubiera atrevido a pisar tierra luterana, muchos se esperaban que en sus discursos aludiera a soluciones de temas pendientes. No por nada la edición on line de Frankfurter Allegemeine, al informar sobre la etapa ecuménica en esta ciudad de la ex Alemania comunista tituló "Menos que poco"; el Süddeutsche, "El Papa decepciona a los protestantes", y Die Zeit, en forma similar. En el sermón que pronunció durante una ceremonia ecuménica en la que se oró por la unidad de los cristianos, en efecto, el Papa no hizo concesiones ni aludió a aperturas futuras.
Aunque en su primer mensaje como Pontífice, en 2005, Joseph Ratzinger aseguró que trabajaría "sin ahorrar energías" para la unidad de los cristianos, aún queda mucho camino por hacer. Lo reconocieron en una conferencia de prensa Nikolaus Schneider, líder de la Iglesia Evangélica alemana -la más importante del país- y el cardenal alemán Kurt Koch, presidente del Consejo para la Unidad de los Cristianos. Fiel reflejo de un debate aún más que "vivo", ambos casi se pelearon en público...
Schneider, sin embargo, invitó al Papa a celebrar en octubre de 2017 el 500 aniversario de la Reforma de Lutero, con la esperanza de que entonces sí pueda haber avances concretos hacia la unidad, una asignatura pendiente.





