El Papa excluyó toda posibilidad de renuncia

Intentan poner fin al debate en Roma
Intentan poner fin al debate en Roma
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30 de junio de 2002  

ROMA.- Basta de rumores sobre una eventual abdicación del papa Juan Pablo II, que jamás dejará su trono, pese a su precario estado de salud. Ayer, en el día de los santos Pedro y Pablo, que el calendario de la Iglesia marca como Día del Pontífice, una voz muy cercana al Papa excluyó cualquier hipótesis de renuncia, un tema que pasó a convertirse en una espina para la Santa Sede.

Con un artículo publicado en la primera plana del Corriere della Sera, Vittorio Messori, el escritor católico amigo del Papa, autor del libro entrevista "Cruzando el umbral de la esperanza", quiso ponerle punto final a este debate corrosivo, en el cual participaron, incluso, varios cardenales en mayo último, cuando en vísperas de que el Papa cumpliera 82 años, aseguraron que, en caso de un agravamiento de su salud, éste tendría el coraje de dar un paso al costado.

Firme decisión

Según escribió Messori, "Juan Pablo II no está para nada atormentado por el dilema angustiante" de tener que elegir entre una renuncia al pontificado, o la continuación de su ministerio. "Sobre la base no de voces, sino de informaciones seguras, al reparo de cualquier desmentida, podemos garantizar que en los últimos tiempos su decisión se ha hecho aún mas firme. Ahora es realmente definitiva: su servicio a la Iglesia, en efecto, seguirá hasta que Dios quiera, y no habrá ningún recurso al canon 332 que admite la renuncia del Sumo Pontifice a su oficio ", escribió.

El artículo de Messori, que para algunas fuentes consultadas por LA NACION podría ser parte de una "operación" de miembros de la Curia para acallar un debate imparable y desgastante, aparece en momentos de gran preocupación por la salud del Papa, que ostenta un grave deterioro físico.

En todo el mundo se habla de la fragilidad del Papa y de la conveniencia o no de un eventual paso al costado. Un diario de Canadá, país al que viajará el Pontífice a fines de julio para participar de la Jornada Mundial de la Juventud, publicó un sondeo en el que la mayoría de los canadienses consultados (el 55%) se mostraba de acuerdo con un eventual retiro de Su Santidad.

Aunque es Messori quien intenta ahora poner fin a estas especulaciones, fue él mismo quien en marzo de este año denunció que en el Vaticano había "algunos cardenales" que le aconsejaron al Papa la eventualidad de "jubilarse". En esa oportunidad, Messori atribuyó al "ala conservadora" de la jerarquía vaticana la intención de impulsar la renuncia del Santo Padre, ante el temor de que pudiera tomar nuevas iniciativas revolucionarias, para algunos "intolerables".

En mayo último, el cardenal hondureño Oscar Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, dijo que si el Papa se diera cuenta de que "no puede continuar con su ministerio por motivos de salud, tendría el coraje de dimitir". El cardenal alemán Joseph Ratzinger, custodio de la ortodoxia, por su parte, manifestó que "si él (por el Papa) viera que absolutamente ya no puede seguir adelante, dimitiría".

Sacerdotisas

  • VIENA (ANSA).– Siete mujeres de Alemania, Austria y Estados Unidos fueron ordenadas ayer sacerdotisas por dos religiosos no reconocidos por el Vaticano –uno de ellos argentino–, en un ritual que la Iglesia Católica rechaza como no válido y que fue celebrado en un barco sobre el río Danubio. La ceremonia fue presidida por el sacerdote argentino Rómulo Braschi, excomulgado en los años 70, y condenada por el Arzobispado de Munich, que la calificó como un “espectáculo de sectas”.
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