
El tango, un arte colectivo que ayudó a la integración social
Para el autor del ensayo ganador del Premio LA NACION-Sudamericana 2006, Carlos Mina, la música ciudadana creó "una geografía imaginaria"
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Con la sala José Hernández colmada de expectativa, la lectura en voz alta de la crónica periodística que en diciembre del año pasado anunciaba el ganador del Premio LA NACION-Sudamericana de Ensayo 2006 y develaba las intimidades sobre cómo se había comunicado la noticia al ganador, fue la forma elegida por Jorge Fernández Díaz, secretario de Redacción de LA NACION, para presentar anteayer Tango. La mezcla milagrosa (1917-1956) , en la Feria del Libro.
El ensayo -premiado por un jurado integrado por Natalio Botana, Guillermo Jaim Etcheverry, Santiago Kovadloff, Paula Viale y Bartolomé de Vedia- se estrena en el mercado editorial y fue presentado por su autor, Carlos Mina, junto con Fernández Díaz y Bartolomé de Vedia, editorialista de LA NACION.
"Bienvenido al universo de los grandes ensayistas argentinos", le dijo Fernández Díaz a Mina y el público celebró esa introducción con un efusivo aplauso. Fernández Díaz contó que le había tocado a él darle la noticia de que su trabajo había resultado premiado. "Mina venía manejando y debió detenerse porque casi le da un infarto", dijo del autor de 66 años, psicólogo, psicoanalista y actual consultor en una investigadora de mercado.
Enseguida tomó la palabra De Vedia y señaló que la temática abordada fue "un acto de valentía y de lucidez muy notable", ya que Mina no se ciñó a lo anecdótico de la música ciudadana sino que "dio el paso decisivo de analizar al tango como abstracción", al considerarlo un elemento amalgamador de la inmigración y al revisar, a través de 500 letras tangueras, la memoria colectiva.
"Sospechábamos que el tango podría haber cumplido esa función, pero hasta ahora no nos habíamos atrevido a dejar de mirarlo como una diversión, como un gesto risueño, un adorno de la realidad", dijo. "El resultado es un ensayo brillante y profundo donde Mina apela a la función que el tango ha cumplido en la historia social argentina, una realidad que nos distingue en el mundo", dijo De Vedia.
Señaló, además de la "excelencia de la prosa" de Mina, aspectos que ponderó como "muy creativos", como cuando el autor vislumbra en la letra de Mi noche triste el cambio decisivo en el rol de la mujer. Visiblemente emocionado, Mina fundamentó la tesis de un ensayo que le demandó cinco años de trabajo.
Poesía de la diversidad
El ensayista comentó que a comienzos del siglo XX sólo un tercio de la población había nacido en la Argentina, que el país había recibido 7 millones de inmigrantes, de los cuales sólo 4 se habían afincado de manera estable. "Fue en las letras de los tangos donde se vieron reflejados las conflictos de esa diversidad y ellas mismas trabajaron de manera poderosa y eficaz para el logro de la integración social", afirmó.
Mina se preguntó por qué habría que buscar interpretaciones en los versos tangueros. Afirmó que la música ciudadana es "una obra de arte colectiva, que fue posible por la suma de todas las producciones poéticas y musicales realizadas en un siglo de trabajo. Y una obra de arte es siempre una metáfora lanzada hacia la comunidad".
"El tango -dijo- fue la bisagra que articuló el pasaje de una sociedad colonial, casi pastoril, a una sociedad con predominio de extranjeros, en acelerado crecimiento industrial. El tango ayudó a la gente en el acomodamiento a los cambios, les proveyó de una geografía imaginaria que facilitó su inserción en el nuevo paisaje y ayudó en la adaptación a los nuevos roles."
Mina concluyó que las letras de tango fueron utilizadas también por escritores como materia narrativa y por la gente común. "Personalmente, escuché una vez a un tipo que dijo: mi sueldo es una herida absurda ".
Con un cerrado aplauso, el público celebró el hallazgo.




