"El teorema de Pitágoras es más sólido que la verdad relativa de la literatura"

El autor habla de Crímenes imperceptibles , cuya versión fílmica rueda desde hoy Alex de la Iglesia
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22 de enero de 2007  

"Este fin de semana es el último antes del comienzo. Después ya no hay vuelta atrás, empieza la caída libre." Esto es lo último que escribió en su blog el cineasta vasco Alex de la Iglesia, director de Crimen ferpecto y La comunidad , antes de comenzar hoy el rodaje del film Los crímenes de Oxford , basado en una novela del escritor argentino Guillermo Martínez, en la ciudad universitaria inglesa.

Ganadora del Premio Planeta en 2003 con el título Crímenes imperceptibles , la obra de Martínez registra un exitoso derrotero internacional. Vendió más de 80.000 ejemplares en el país, cerca de 100.000 copias en el Reino Unido, está traducida a 33 lenguas y ha sido elogiada por la crítica más destacada del mundo. The Washington Post , The Observer y El Mundo han ponderado las virtudes de esta novela de trama policial donde la matemática -ciencia en la que se doctoró el autor- es sustancial para descubrir una serie de asesinatos.

"Cuando el productor Gerardo Herrero me habló de la posibilidad de hacer la película basada en Crímenes imperceptibles [publicada en el exterior con el título Los crímenes de Oxford ], pensé en dos directores: Alejandro Amenábar y Alex de la Iglesia -cuenta Martínez en diálogo con LA NACION-. Gerardo me dijo que cualquiera de ellos era imposible en ese momento. En tanto, Alex leyó mi novela. Yo había visto Crimen ferpecto , que me pareció brillante. Pensé que podría hacer una versión muy creativa y personal de mi novela."

En su Diario de un neurasténico , con su habitual sentido del humor, De la Iglesia apuntó que Herrero le había hecho una oferta de trabajo: "Por extraño que parezca (normalmente las ofertas de trabajo no son demasiado interesantes), se me antojó apetecible". Se trataba, claro, de la filmación de Crímenes imperceptibles .

El realizador rodará una semana en Oxford y luego dos meses más en Londres. El elenco de esta coproducción hispano-franco-británica está integrado por actores ingleses y españoles, entre ellos el reconocido John Hurt ( V de vendetta ), Elijah Wood ( El señor de los anillos ), Leonor Wattling ( Hable con ella ) y Julie Cox ( En territorio enemigo ).

El mismo espíritu

Martínez -autor también de Acerca de Roderer , La mujer del maestro y La fórmula de la inmortalidad , entre otros libros- leyó una versión preliminar del guión. "Tiene algunas diferencias importantes con la novela, sobre todo en la definición de los personajes -señala-. Diría que Alex se centró más en el costado actoral de los personajes, por lo que el profesor Seldom (John Hurt) será un poco más exaltado y más conversador que en la novela." La otra diferencia es la reelaboración del discurso lógico matemático de la obra en uno lógico filosófico. "Pero el espíritu se mantiene", subraya el escritor.

-Tu novela es un ejemplo de la cultura global: la filma un cineasta español en Inglaterra, con elenco y presupuesto de tres países.

-Henry James dice que la ficción compite con la vida, en el sentido de que también crea vida. No sólo la refleja, es una forma de vida en sí misma. Lo que ha pasado con la novela es casi mágico. Es muy interesante que los británicos hayan aceptado la mirada de un argentino sobre las costumbres inglesas y que la novela haya vendido 100.000 ejemplares. Nunca imaginé que pudiera suceder. Este libro hizo más amable mi vida. Uno escribe en zapatillas en su casa, como dice Alex de la Iglesia, y genera sin saberlo todo un movimiento en el mundo.

-Si la matemática es una ciencia fría y dura, ¿por qué funciona tan bien en la ficción?

-Nunca creí en las ciencias duras. En un pasado no había esta separación. Muchos grandes filósofos fueron matemáticos. No sólo Pitágoras, sino también Platón, Spinoza, Descartes, Husserl. Einstein, físico, tenía una dimensión filosófica. Quizá se esté recuperando algo de la conexión de estas ciencias con lo humanístico. Por ejemplo, Adrián Paenza, con sus dotes de divulgador, le hizo saber a la gente que la matemática también está ligada a la vida.

-Nos movemos entre la razón y la intuición. ¿Qué pesa más en la literatura?

-La literatura es un buen ejemplo, como también la ciencia, de hasta dónde pueden llegar algunas ideas que persisten. En cuanto al acto de escribir, es mucho más racional de lo que los escritores en general están dispuestos a reconocer. Mientras escribe, uno hace infinidad de cálculos intelectuales: dónde se corta un capítulo, qué peso le da a cada personaje. Se parece al trabajo de un científico que intenta demostrar un teorema.

-Los autores que describen la escritura como un cielo platónico no deben compartir esta idea.

-Hay dos extremos posibles: la gente que tiene escritura automática y los escritores que reconocen que piensan cuando escriben. Yo me inscribo entre estos últimos. No estoy tocado por la inspiración divina, invierto tiempo en escribir.

-¿Se parecen los aportes de la matemática y la literatura en un mundo cuyos paradigmas se han derrumbado?

-¿Ni un ladrillito queda? Creo que hay una sensación de derrumbe, que es distinto. En todo caso, lo que se han derrumbado son los proyectos políticos. Hay una caída de las convicciones sobre cómo llevar a la práctica determinadas ideas políticas. Eso pasó con el socialismo. Pero no siento internamente un derrumbe de ideas.

-Tus personajes discuten sobre pensamiento, algo que no se hace en la política actual.

-Por eso mis novelas en general no son políticas. Como escritor, me interesan más los mundos autónomos de la literatura. Creo en una verosimilitud elástica que dé paso al asombro.

-¿Es similar el latido de eternidad de la matemática y el de la literatura?

-Tienen diferentes criterios de verdad. En la matemática está regulado. El teorema de Pitágoras seguirá siendo válido más allá de que las pirámides de Egipto dejen de existir, porque es inmune a los vaivenes de la historia. Pero la verdad relativa de la literatura siempre está a merced de relecturas, entierros y modas. El estatus de eternidad de la literatura es más inestable.

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