El tiempo de crecer
ADOLESCENCIA: DEL GOCE ORGANICO AL HALLAZGO DE OBJETO Por Susana Estela Quiroga (Oficina de Publicaciones del CBC)
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"EL tiempo ordinario se nos escapa, pero no el tiempo fundamental: éste lo llevamos escondido dentro de nosotros", dice un aforismo anónimo, y nos enseña que la temporalidad tiene dos dimensiones: un tiempo lineal, cronológico, en el que de alguna manera el pasado caduca, y otro tiempo en que aquél cobra eficacia psíquica, adquiere sentido.
Susana Quiroga llama tiempo lógico al que significa de manera diferente las disímiles conductas de la adolescencia "en términos de nuevas leyes de producción de las manifestaciones en el aparato psíquico", facultando que ciertos procesos sean retraducidos y recomprendidos cada vez de manera diferente. Intentar entender al hombre es tomar contacto con el tiempo de instauración de dichas lógicas, fundamentos que la psicología profunda describe en períodos (en la cronología de la adolescencia Quiroga los llama prepubertad, pubertad, adolescencia temprana, media y tardía), que son comunes a todos los individuos pero se manifiestan singularmente en cada persona.
La autora nos deja entrever que de alguna manera la evolución del individuo espeja la evolución de la sociedad humana: ambos transitan por un camino cuya moneda de cambio es el conflicto, que lejos de inhibir sus desarrollos debe ser saludado como su impulsor. Así el lector comprende que los conflictos se cimentan en la dualidad amor-odio, cuyas expresiones son la tendencia a construir o a destruir. El amor trabaja por la integración de lo heterogéneo, en tanto que el odio evita lo diferente buscando la homogeneización.
El hombre tiene un psiquismo cuya complejidad lo habilita para el simbolismo y la metáfora, manifestaciones que han hecho de él un sujeto producto de la cultura y para la cultura. En este sentido, el estudio de sus procesos evolutivos, que se manifiestan en tiempos lógicos y se inscriben en períodos temporales, evidencia lo heterogéneo de la constitución humana, "que permite que ciertos procesos sean recomprendidos o retraducidos", significando una y otra vez lo acontecido. De ello se ocupa básicamente este libro, de cómo la cronología es uno de los marcos que permiten la expresión de procesos que hacen a la constitución de lo humano. El otro marco es el tiempo lógico, cuya virtualidad, acicateando el escepticismo de la inteligencia y la esperanza del corazón, incita a comprender.
Susana Quiroga, investigadora y docente especializada en una de las etapas más conflictivas de la evolución del individuo, nos entrega este rico texto que a lo largo de catorce capítulos nos permite transitar un período vital que, abarcando veinte años, prepara al individuo para recrear el mundo. Varias virtudes tiene este libro, entre ellas, su tránsito por las teorías de la adolescencia vigentes que, integradas en un esquema referencial freudiano, dicen de una coherencia conceptual. Pero la más significativa proviene de la práctica clínica de su creadora, que hace de este texto un camino vivo al mostrar al lector la multideterminación del fenómeno adolescente; la metapsicología de la adolescencia temprana, media y tardía con sus procesos resolutivos que, culminando en el hallazgo de objeto, conducen a quienes fueron adolescentes a amar más si fueron amados pero también a transformar en horror el dolor que implica crecer, cuando quienes deben escuchar no perciben el llamado de las nuevas lógicas que buscan ser escuchadas. (299 páginas).
Yako Román Adissi
(c)
La Nación



