
Emilio Basaldúa será el sucesor de Renán en el Colón
Asumirá a partir de enero próximo
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El escenógrafo Emilio Basaldúa, dueño de una larga trayectoria en el cine, la escena y la ópera, fue designado anoche como nuevo director general del Teatro Colón.
Basaldúa, que venía desempeñándose como director escenotécnico desde mediados de año, reunirá en el ejercicio de su cargo las atribuciones antes repartidas en dos direcciones distintas: la artística, que ejercía Sergio Renán, y la administrativa, hasta ahora en manos de Pablo Batalla (éste continuará con su tarea, dependiendo ahora de Basaldúa).
El nuevo director tendrá así, por decirlo de alguna manera, más autonomía y poder de decisión que Renán, algo que buscaba el secretario de Cultura porteño, Jorge Telerman, según sus declaraciones a LA NACION, que se consignan en la sección Espectáculos, en esta misma edición.
La noticia de que la extraordinaria pianista Martha Argerich había aceptado el cargo de asesora artística del teatro precipitó la elección del director general. Ayer, las gestiones en la secretaría de Telerman fueron febriles, y se prolongaron hasta entrada la noche.
Fuentes del gobierno porteño confiaron a media tarde que se barajaron dos opciones.
La primera -que fue la que se confirmó, alrededor de las 20.30- dependía de que Basaldúa aceptara el desafío que supone la conducción de un complejo como el Colón. La segunda era designar a un director provisional y llamar a un concurso por oposición de antecedentes para cubrir el puesto.
En tanto, Renán se mantuvo ayer en silencio y anunció que hoy explicará a los periodistas las razones que lo llevaron a alejarse de la dirección artística del teatro.
Una carrera dilatada
Aunque, como se dijo, la vinculación permanente de Basaldúa con el Colón data de fecha reciente, su trayectoria es, en cambio, tan prestigiosa como extensa.
Hijo del célebre pintor e ilustrador Héctor Basaldúa, Emilio se recibió de arquitecto y a poco de concluir sus estudios universitarios viajó a Londres, donde había ganado una beca, y con un grupo de colegas realizó trabajos experimentales de diseño y planificación para las futuras ciudades del 2000.
Al regresar al país en 1970 se desempeñó como dibujante en el equipo de escenografía del Colón, cuya conducción comenzará a ejercer en enero. Contratado por el Fondo Nacional de las Artes, realizó un audiovisual sobre el pintor Prilidiano Pueyrredón.
Enseguida comenzó su vinculación con el cine: actuó como ayudante de escenografía en "Los siete locos", de Leopoldo Torre Nilsson.
Después de continuar con sus estudios en Florencia, volvió a la pantalla grande como escenógrafo de Fernando Ayala, en "Triángulo de cuatro" (1974). A esa película siguieron, entre otras, "Los viernes de la eternidad" (1980), "Plata dulce" (1982), "No habrá más penas ni olvido" (1983) y "Una sombra ya pronto serás" (1994).
"El cine obliga a armar una panorámica de fotografías de edificios en escala y de decorados con utilería real, que pueden filmarse con el simple retiro de las paredes. Simbólicamente, para mí, de una manera algo casual, la arquitectura ha pasado a un segundo plano, para dejar paso a la escenografía", decía Basaldúa después de tomarle el gusto a su nuevo oficio, de la mano de Ayala.
Aunque de forma más esporádica, también Basaldúa hizo teatro. La última de sus puestas teatrales todavía continúa en cartel: "Variaciones enigmáticas", dirigida precisamente por quien desde el año próximo será su antecesor en el Colón, Sergio Renán. Por la escenografía para esa pieza de Eric-Emmanuel Schmitt obtuvo el premio ACE de 2001.
Muchas de sus puestas también pudieron apreciarse en la temporada operística del Colón. Particularmente elogiada resultó la de la ópera "Falstaff", el título más fuerte en el año consagrado a Giuseppe Verdi.
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