
En busca de la imagen propia
Los inmóviles barcos-retratos de Silvina Benguria; el hiperrealismo de corte policial de Jorge Alvaro y la ruptura formal de Juan Melé, se destacan en el panorama de muestras recientes
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Las noticias de la televisión decían: "El cielo se enojó". Estaban describiendo el violento granizo que castigó nuestra ciudad semanas atrás. Nunca estuvo más presente la mentalidad "arcaica" que torna humanos los fenómenos de la naturaleza. Al recorrer los barcos que Silvina Benguria presenta en galería Rubbers, uno puede entender por qué el hombre ha transmutado piedras, animales y manantiales en objetos superiores. Esos paquebotes silenciosos parecen retratos de sus parientes, de sus amigos. No en vano la "griffe" de Benguria ha sido el retrato, tal como se pudo comprobar en la retrospectiva del MNBA, donde convivieron James Joyce (1979) y Ernesto Sábato (1974).
Ya entonces la artista hacía telas con enormes paquebotes. Ahora se yerguen enhiestos como banderas al viento. Los barcos-retratos de Bengurria no están en el fragor de la tempestad; más bien están sólidamente anclados, custodiados por la luna, amparando a los desprotegidos. La firmeza de sus posturas alude a la firmeza de quien ha podido construir el sentido de su vida, alguien que ha establecido un rumbo en el quiere quedarse, permanecer.
Del cine negro
Reciente ganador del Primer Premio de la Bienal de Arte Sacro (organizada por el Obispado de Morón y la UCA), con una obra que alude a la flagelación de Cristo, Jorge Alvaro vuelve a escena con más ímpetu que nunca. Este maestro de la figuración nació en Buenos Aires en 1949 y ha recibido importantes premios y reconocimientos (Primer premio de Dibujo Salón Municipal Manuel Belgrano, 2003; Diploma al Mérito Artista de la Década, Fundación Konex, 2002; Gran Premio de Honor de Dibujo Salón Nacional, 2001). Comenzó a exponer en 1969 y realizó su última muestra individual en 1995.
Acérrimo defensor de la figuración, maestro insuperable en la técnica del dibujo y la pintura, en esta oportunidad Alvaro eligió la galería Holz para presentar Exterior - Interior. Sus característicos personajes parecen extraídos del cine negro americano; antes los solía ubicar en espacios interiores, ahora los saca al aire libre. Prefiere un paisaje montañoso que puede evocar los fondos del Renacimiento italiano y, si se tiene en cuenta la postura de los personajes de espaldas al espectador, al Romanticismo alemán. No obstante, el título de algunas obras da un vuelco crítico; Gran Emprendimiento hace pensar que los señores de traje, más que observar la grandiosidad del entorno, parecen evaluar los beneficios económicos que puede rendir un resort turístico enclavado en la cordillera. En otra obra, un par de mujeres (la gordita viste calzas; la otra, vaquero y ambas, buzos deportivos) son turistas que se apoyan en una baranda comentando la belleza -algo codificada turísticamente- del cielo, el lago y la montaña. El gusto por las atmósferas oníricas y por el realismo mágico se verifica en la insistencia por los personajes dormidos (Desnudo alado al amanecer y Desnudo alado al anochecer) o en el joven mago que hace levitar a una mujer y tiene como público a las montañas.
Revolución Madí
En la década del 40 un grupo de jóvenes argentinos empezaba a creer que el arte no debía tener una función representativa, ni narrativa, ni realista. Entre ellos estaba Juan Melé (nacido en Buenos Aires en 1923) que hoy, con 83 años, mantiene el mismo vigor creativo de sus comienzos, tal como se comprueba con su reciente producción expuesta en la galería Van Eyck. Más de veinte obras se agrupan en capítulos como "Relieves", serie "Negra", "Neón", esculturas y gofrados.
Melé participó de la muestra de Arte Concreto Invención en 1946, dos años después se instaló en París de donde retornó en 1950; hoy reside alternativamente entre la Ciudad Luz y la Reina del Plata. En 2005 recibió el Gran Premio de Honor del Salón Nacional, en 1997 obtuvo el "Premio Trabucco" de la Academia Nacional de Bellas Artes, que en 2002 lo designó Miembro de Número; y en 2004 se pudo ver una importante exposición en el Palais de Glace. Sus obras integran el patrimonio de importantes museos, entre ellos: Museo de Arte Moderno y Museo Nacional de Bellas Artes (Buenos Aires), Museo de Arte Contemporáneo Hispánico (Washington) y Museo Nacional de Bellas Artes (Caracas). Se destacan particularmente las obras creadas con la tecnología del neón, que crean una atmósfera de penumbras y color sutil, los planos característicos de la estética concreta son pintados no realmente con pigmentos, sino virtualmente con luz.
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