En las nubes
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Es raro verla en las ciudades, pero en ciertas zonas, como la de la foto, en el río Paraná, a la altura de Rosario, es un espectáculo cotidiano. Así, la niebla viene a sumarse a los otros fenómenos atmosféricos que nos hipnotizan, como los cielos diáfanos, los crepúsculos silenciosos y las grandes tormentas. Se han hecho fama de esconder misterios, pero son solo nubes muy bajas que pueden reducir la visibilidad a unos pocos metros. Cerca del Delta, donde vivo actualmente, sabemos que llegan el otoño y el invierno porque de pronto, a la madrugada o justo antes del amanecer, el jardín, simplemente, desaparece, oculto por una blancura infinita que solo se esfumará cuando salga el sol. En las zonas donde impera, como en la imagen de arriba, la niebla puede permanecer incluso con pleno sol, y muchos seres vivos, desde insectos hasta las gigantescas secuoyas, dependen de ella para obtener el agua de la vida.
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