Entre católicos y liberales
¿COMO DIOS MANDA? Por Lucía Gálvez-(Norma)-262 páginas-($ 29)
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¿Qué fuerzas interiores hicieron posible la construcción de la Argentina moderna? ¿Cuáles eran las creencias, los ideales y las convicciones que predominaban en la sociedad porteña y en las diferentes provincias cuando el país edificó sus instituciones básicas, a veces superando contradicciones y tensiones culturales difíciles, como las que se plantearon en la segunda mitad del siglo XIX entre la tradición católica y la influencia poderosa del pensamiento liberal? ¿Qué corrientes ideológicas prevalecieron, por ejemplo, en la hora decisiva? Dicho de otro modo: la Argentina de fines del siglo XIX ¿fue tributaria del pensamiento católico, como piensan algunos, o fue una consecuencia del creciente protagonismo de las logias masónicas, como suponen otros? Los argentinos sobresalientes de ese tiempo, ¿eran creyentes o agnósticos? ¿Eran hombres de fe o librepensadores, tradicionalistas o liberales? Este es, en líneas muy generales, el interrogante al que intenta dar respuesta ¿Como Dios manda? Iglesia, masonería y Estado en la Argentina , excelente libro de Lucía Gálvez.
El libro se abre con un análisis del papel que desempeñó la Iglesia Católica en la conquista espiritual y material de América y en la conformación de la sociedad hispano-criolla. La autora examina los diferentes matices que exhibió la penetración cultural religiosa en las dos Américas -la del Norte y la del Sur- y se refiere a la fecunda acción de los jesuitas, así como a las cambiantes modalidades que asumió la propagación de la fe católica en el contexto de la antinomia histórica absolutismo-liberalismo.
Un capítulo cargado de observaciones valiosas es el que se dedica a la descripción de la masonería en sus sucesivas etapas históricas, con un análisis completo y riguroso de las diferencias que existieron entre las logias operativas, las logias juramentadas y las logias especulativas. La obra contiene también iluminadoras consideraciones sobre la relación histórica entre el Estado y la Iglesia y sobre sus "mutuas intromisiones". Y se detiene en el análisis del papel que desempeñaron la fe católica y la jerarquía eclesiástica en las tres grandes etapas que condujeron a la construcción de la Argentina moderna: la Independencia, la Organización Nacional y el llamado período de la Modernización Positivista, cuya gran protagonista fue la generación del 80.
Uno de los méritos de ¿Como Dios manda? es su capacidad para desmitificar algunas de las cuestiones ideológicas o institucionales que durante largo tiempo contribuyeron a deformar las verdaderas motivaciones de la conflictiva relación entre las logias masónicas y la Iglesia Católica, referidas en muchos casos a comprensibles disputas por el poder. La obra ofrece, asimismo, elementos de decisiva importancia para revalorizar la influencia del espíritu religioso en algunos de los grandes protagonistas de la historia nacional, desde San Martín y Belgrano hasta Echeverría y Mitre.
Deben destacarse el rigor con que la autora ha examinado los conflictos entre la Iglesia y el Estado en los siglos XIX y XX, con una adecuada e inteligente contextualización del famoso entredicho que llevó al presidente Roca a expulsar del territorio argentino al nuncio Mattera, máximo representante diplomático de la Santa Sede.
Gálvez ha eludido los lugares comunes, los reduccionismos extremos y las ingenuas simplificaciones ideológicas y ha rescatado el verdadero trasfondo de las luchas que dividieron a los argentinos en el pasado. Es bueno tener en cuenta que esas luchas no siempre se libraban entre bandos inconciliables: a veces se dirimían en la propia conciencia solitaria de cada argentino. Y es bueno recordar, también, que los argentinos del pasado -los más grandes y los menos grandes- no fueron hombres abstractos: fueron seres humanos contradictorios y en buena medida pragmáticos, aunque sensibles a todas las incitaciones del espíritu y del pensamiento.
El país necesita conocer su pasado con el mayor grado posible de transparencia y neutralidad ideológica. El equilibrio de Lucía Gálvez y su modo de revisar la historia constituyen un ejemplo digno de ser imitado.



