
"Escribo obras porque existen historias que quieren ser contadas"
El dramaturgo vivo más importante de los Estados Unidos habla de sus trabajos, sus obsesiones y su visión del teatro actual
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Le tomó sólo tres semanas escribir su primera obra, pero se tardó 45 años en completarla. En 1958, el entonces debutante dramaturgo estadounidense Edward Albee tenía 30 años, y se demoró 20 días en crear el texto de su Historia del zoológico. Ningún productor de su país quiso estrenarla, y la pieza se tardó un año para debutar en la sala Schiller Theater Werkstatt, en Alemania. Sólo entonces el texto se hizo conocido y llegó en 1960 al Provincetown Playhouse en el Off Broadway de Nueva York.
No es que Albee haya quedado descontento con su debut en el mundo del teatro, pero en 2004 decidió crear una "precuela" para esa primera historia y la tituló Homelife . ¿El resultado? En casa en el zoológico , una suerte de "dos obras en una". "Esta fue mi primera pieza y Homelife es mi obra número 29. Cuando las pones juntas tienes mi primera obra y la número 29 convertidas en una sola obra. Creo que haber agregado más detalles a la historia, la ha hecho mucho mejor", explica el autor sobre este texto que subirá a escena en Chile por primera vez en español.
Lo que Edward Albee tenga para contar, ya lo ha escrito. Todo lo que tiene que decir sobre el mundo, sus reflexiones y críticas están plasmadas en su dramaturgia. Por eso, prefiere que cada obra se cuente por sí misma y no pierde el tiempo en añadir detalles sobre sus creaciones: "Mis textos describen mis propias obras y no puedo responder, en un diálogo, los temas que están en ellas", aclara de entrada el notable dramaturgo, quien el 15 de marzo cumplió 81 años.
Con 30 obras en su haber, el dramaturgo vivo más importante de Estados Unidos, ha tenido una vida que pudo ser sacada de la ficción. A las dos semanas de nacido fue adoptado por el matrimonio compuesto por Reed Albee y Frances Cotter Albee, una pareja adinerada, ligada a la producción de obras de teatro de vodevil. Con un padre distante y una madre dominante, 23 años más joven que su marido, Albee creció en una relación familiar profundamente conflictiva, de la que heredó su amor por las tablas y material suficiente para su carrera. "Su obra retrata la disgregación de la institución familiar y eso es algo que tiene arraigado en su propia historia", explica el crítico de teatro de El Mercurio, Pedro Labra.
"No hay público, sí individuos"
En sólo tres años de carrera como dramaturgo, en 1963, Albee -que ya tenía cinco obras estrenadas- saltó a la fama con la que es considerada su obra maestra: ¿Quién le teme a Virginia Woolf? Hace una crítica a la clase acomodada estadounidense, con la historia de dos parejas que muestran un constante agobio. El montaje ganó el Premio Tony a la Mejor Obra en 1963 y se transformó en su obra más representada en todo el mundo. Incluso llegó al cine protagonizada por Elizabeth Taylor y Richard Burton en 1966. Desde entonces su carrera ha estado llena de reconocimientos. Ha ganado tres premios Pulitzer por sus obras Un balance delicado (1967); Seascape (1975) y Tres mujeres altas (1994). Y en 2005 volvió a recibir el premio Tony, por su trayectoria.
Mas allá de todo ese éxito, Albee confiesa que para él lo importante no son los reconocimientos, tampoco el público o la crítica: "No creo que exista el concepto de ‘público’ como tal, creo que existen individuos. Algunos críticos son inteligentes, otros son estúpidos. Asimismo, algunas audiencias son inteligentes y otras no. No es verdad que toda la gente vea la misma obra".
-Entonces, ¿cuál es su motivación a la hora de escribir una obra?
-Pienso que no escribo para las personas. Escribo obras porque existen historias que quieren ser contadas. Escribo para la gente que está interesada en éstas. No escribo para un tipo particular de audiencia.
-¿Pero busca provocar alguna reacción, quizás?
-Busco las reacciones según la obra que esté escribiendo. Es como lo dije antes, nada puede explicar mejor una obra de teatro que la misma obra en cuestión.
-¿Y siente que tiene alguna historia pendiente, algo que aún no ha contado?
-Espero. Estoy escribiendo dos obras de las cuales no puedo hablar. No las he escrito en papel y, por tanto, aún son un secreto para mí mismo.
-¿Es posible hacer un análisis del teatro contemporáneo?
-Es la continuación de dos mil años de teatro. Usando todos los métodos y recogiendo todo lo que se ha creado en los últimos dos mil años, obtienes como resultado el teatro contemporáneo actual. No hay forma de describir tantos cambios porque todo tiene finalmente que ver con una sola cosa: el teatro.
-Su obra ha sido reconocida en todo el mundo con éxito tanto de la crítica como del público. ¿Hay algún legado que usted le deje a la escena teatral actual?
-Me gustaría ser recordado como alguien que escribió obras interesantes, obras que quizás fueron de ayuda para alguien.
ADN Albee
Autor precoz, a los 11 años escribió Aliqueen, una farsa erótica en tres actos. En sus primeras obras teatrales analiza con agudeza la tensión de las relaciones familiares. En El sueño americano (1961) aparece la influencia del teatro del absurdo europeo. "Su visión de la antiséptica pasividad de la vida americana y la consiguiente desaparición de la sensibilidad masculina hacen que la obra parezca más bien una pesadilla" dijo James Baldwin sobre esta obra. Albee también ha escenificado La balada del café triste (1963) de Carson McCullers, una adaptación de Lolita (1979), de Vladimir Nabokov y relatos de otros autores. Su pieza Me, Myself & I, se estrenó en 2008.



