
Escritos inocentes
Por Griselda Gambaro Norma/124 páginas /$ 15
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Autor: Dramaturga de trascendencia internacional, novelista excelente, Griselda Gambaro nació en Buenos Aires en 1928. Casada con el escultor Juan Carlos Distéfano, con él vive, desde siempre, en una modesta casa de Don Bosco. Su primera pieza fue Las paredes , pero serían El desatino , Los siameses y, sobre todo, El campo (auténtica obra maestra), las que impondrían su presencia como la autora teatral argentina más original y vigorosa de toda su generación.
Tema: Casi no hay página que no justifique demorarse en ella y, lápiz en mano, subrayar la observación insólita, la revelación de una perspectiva diferente, el rasgo perdurable en lo aparentemente fugaz. La aguda y compasiva mirada de Gambaro descubre infinitos mundos dentro del mundo. Lúcida hasta la crueldad, candorosa hasta alcanzar ese margen de inocencia sin el cual se hace imposible convivir (y la sociedad argentina es prueba de ello), su autenticidad le permite algo insólito en el pacato ambiente local: criticar, con nombre y apellido, a prestigiosos colegas, con respeto pero también con la firmeza de una certidumbre. Conmovedora y divertida, la evocación de Sara Gallardo.
Opinión: Un libro admirable y, con seguridad, destinado a perdurar tanto como el teatro de la autora. Porque en él se respira esa misma atmósfera de libertad expresiva, de audacia y de cortés reserva que caracteriza la obra de Gambaro, tanto dramática como narrativa. "Si creyera en Dios, diría: Dios mío, no dejes que mi corazón se seque. Que siempre me preocupe por los sentimientos, grandes o mezquinos, que nacen en los otros. Que siempre tenga paciencia y disponibilidad." Quien escribió esas palabras tal vez no tenga fe en un Dios posible, pero sí en la capacidad humana de compadecer y de superar, o más bien integrar, la sustancia animal. Todo, dicho con una prosa de admirable sencillez, que parece fácil y que revela a una estilista de primer orden.



