Evolución del teatro argentino
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LA labor de Osvaldo Pellettieri marca un antes y un después en la historiografía del teatro nacional. Ya sea al frente del Grupo de Estudios de Teatro Argentino (Getea), de la Universidad de Buenos Aires, donde se forman investigadores y se organizan los encuentros anuales del Congreso Internacional de Teatro Iberoamericano y Argentino, en Buenos Aires; ya como profesor titular de la cátedra de Historia del Teatro Latinoamericano y Argentino, en la carrera de Artes de la Facultad de Filosofía y Letras, UBA; ya como ensayista y editor prolífico, Pellettieri ha contribuido en los últimos quince años a la renovación y densificación de los estudios teatrales en nuestro país. No sólo cuentan sus muchos libros, compilaciones y artículos dedicados al teatro nacional y mundial, sino también sus iniciativas institucionales, como la fundación de la revista especializada Teatro XXI . Gracias a su empeño, la reflexión sobre lo teatral ha conquistado una presencia mayor en el campo de la cultura, superando los límites del circuito universitario.
Una historia interrumpida. Teatro argentino moderno (1949-1976) es, hasta hoy, el libro más importante en la producción de Pellettieri. A diferencia de los anteriores Cien años de teatro argentino (1990) y Teatro argentino contemporáneo (1994), este título no surge de la compilación de textos de diferente procedencia (prólogos, artículos, conferencias) sino que tiene un carácter unitario y sistemático. Es el resultado de su tesis doctoral, defendida en la UBA, en 1996.
El volumen propone una periodización y análisis de los fenómenos teatrales de emergencia, novedad y cambio desde el estreno de El puente , de Carlos Gorostiza, en 1949, hasta el golpe militar de 1976. Es decir, desde el auge del teatro independiente, en los 50, hasta la afirmación de las nuevas formas introducidas en la década del 60, especialmente el realismo reflexivo, la experimentación neovanguardista y el teatro del absurdo. Para rastrear los orígenes del teatro independiente, Pellettieri investiga la actividad desarrollada desde 1930 por Leónidas Barletta, el Teatro del Pueblo y Roberto Arlt.
Luego de exponer una metodología historiográfica de rigurosa base científica -que implica cambios sustanciales respecto de los valiosos trabajos pioneros de Luiz Ordaz, Arturo Berenguer Carisomo y Raúl H. Castagnino-, Pellettieri va trazando las diferentes líneas internas que permiten describir la evolución del "sistema teatral argentino".
Un minucioso examen de las fases en que las convenciones teatrales, dramatúrgicas y espectaculares han ido modificándose, entre 1949 y 1976, es acompañado por estudios eruditos de piezas y puestas en escena fundamentales. Sobresalen las páginas dedicadas a El puente , de Gorostiza; la dramaturgia de Agustín Cuzzani y Osvaldo Dragún; Nuestro fin de semana , de Roberto Cossa; Tentempié I y II , de Ricardo Halac; La fiaca , de Ricardo Talesnik; El desatino y El campo , de Griselda Gambaro; Una noche con el Sr. Magnus e hijos , de Ricardo Monti, y El señor Galíndez , de Eduardo Pavlovsky, así como a las concepciones escénicas de Jorge Petraglia, Augusto Fernandes, Carlos Gorostiza, Jaime Kogan y otros grandes directores. Se incluyen, además, estudios sobre las valoraciones y rechazos de la crítica periodística. En suma, Una historia interrumpida es un libro de consulta imprescindible para los interesados en los avatares y secretos de la historia del teatro nacional.
Jorge Dubatti
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La Nacion



