Falleció ayer el poeta Elvio Romero
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Víctima de un paro cardíaco falleció ayer en Buenos Aires el poeta paraguayo Elvio Romero, a los 77 años. Su compatriota amigo y escritor señero Augusto Roa Bastos, de 83 años, lamentó su pérdida con estas palabras: "Fue el último gran poeta paraguayo".
Su dimensión humana y poética eran tales que su leyenda acuñaba ya una anécdota impar, que la célebre frase atribuida al poeta español Miguel Hernández antes de morir en una cárcel franquista había sido acuñada por Romero: "Adiós, camaradas, amigos, despedidme del sol y de los trigos".
Romero escribió la biografía "Miguel Hernández. Destino y poesía", publicada por Losada en 1958. Ese año ganó el Premio Nacional de Literatura con "El poeta y sus circunstancias".
Había nacido en Yegros el 12 de diciembre de 1926. Desde joven se sumó a la escena literaria paraguaya y compartió encuentros con Josefina Plá, Hérib Campos Cervera, José Antonio Bilbao y Augusto Roa Bastos. Sobre él escribieron nombres reconocidos del atalaya poético: Rafael Alberti, Nicolás Guillén, Pablo Neruda, Miguel Angel Asturias y Gabriela Mistral.
Entre su obra poética se destacan "Días roturados", en 1947; "Despiertan las fogatas", en 1950; "De cara al corazón", en 1955; "El viejo fuego", en 1977; Los valles imaginarios, en 1984, y "Flechas en un arco tendido", en 1983.
En 1947 se exilió en la Argentina por razones políticas. En Buenos Aires compartió el destierro forzado con figuras de la música y la literatura de su país y fue colaborador de LA NACION. Ayer, la embajada de Paraguay, en la que era primer secretario y asesor cultural, lamentó su deceso.
Sus restos son velados en la sede diplomática, Las Heras 2545, y serán cremados hoy, en la Chacarita.





