Flexibilización
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Nubes de algodón, copos de azúcar o de nieve son los nombres de esta golosina que tradicionalmente se vende en calles, plazas o parques de diversión. Parte del placer incluso está en ver cómo en una máquina se van corporizando las hebras hasta cobrar la forma deseada. Nuestro vendedor, en este caso, ya los tiene todos preparados y embolsados, divididos en celestes y rosas. Espera en la orilla del río Ganges, en la ciudad de Varanasi, la llegada de clientes con una bandeja que hace equilibrio sobre su cabeza, que encima está inclinada hacia abajo, porque está concentrado en la pantalla de su teléfono. Su espalda encorvada para poder realizar todo junto probablemente sea un detalle del que no tenga la más mínima conciencia. Tampoco de que es un perfecto ejemplo de la tan mentada flexibilización para realizar varias tareas al mismo tiempo y forzar el cuerpo para atender las múltiples demandas de esta época.
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