Francesco Tonucci, años de estudio en pocos trazos
1 minuto de lectura'


El dibujo muestra a un bebé rodeado de juguetes dentro de un corralito mirando para afuera con rostro triste; el texto evidencia el pedido que dirigía a su madre: "Dejame salir, tengo que explorar el mundo". Es una de las viñetas del libro Los niños y las niñas piensan de otra manera, de Frato, el seudónimo que el pedagogo italiano Francesco Tonucci usa para desplegar su talento artístico. Publicado por Losada, editorial que lleva editados en el país todas las obras de Tonucci, se presentó hoy en la Feria del libro por dos expertas en educación y primera infancia, la psicóloga Ivana Raschkovan y la docente, investigadora y funcionaria del Ministerio de Educación de la Nación, Diana Jarvis.
De las doscientos cincuenta páginas del libro, la prosa de Tonucci –que vendrá en octubre y estará en Santa Fe, Rosario, Córdoba y Buenos Aires– se sintetiza a las veinticinco primeras; el resto son viñetas que en pocos trazos y escasísimo texto dispara con mucha ironía las provocadoras reflexiones sobre la experiencia y pensamiento de los más pequeños.
Ambas expertas destacaron la capacidad de Tonucci de sintetizar años de estudio en tan pocos trazos en los que actualiza sus reclamos de adecuar los espacios para el aprendizaje de los niños, la importancia de no separar el juego de los procesos de aprendizaje y de validar la palabra de los infantes.
"Este no es un libro para niños, es para adultos y adultos que quieran hacer un cambio, que quieran asumir la responsabilidad de ayudar a la infancia", dijo Jarvis a la nación. Y agregó: "Cuando leí el texto de la viñeta que ilustra la tapa del libro –dice que "la culpa de todo es de los maores. ¡Hay que poner límites a los mayores!- me enojé, pero no con Frato sino por los adultos que no sabemos cuidar esta niñez. Tonucci nos está diciendo: "por favor, pongámonos las pilas y hagamos las cosas bien para el futuro de estos chicos."
Su experiencia en el consultorio, donde atiende a niños, hizo cambiar de perspectiva a Raschkovan. "Yo también creía que éste es un libro para adultos, pero resulta que lo tenía en mi escritorio en el consultorio y algunos niños lo vieron y les gustó. Uno hasta me pidió copiar uno de los textos para llevárselo a su madre", compartió la psicóloga que es docente en la UBA codirecotra de Red interdisciplinaria Crianza. Se refería al dibujo en el que el niño le pide a su mamá ir a la escuela una sola vez a la semana y jugar el resto de los días.




