Haití: el dolor y la llaga del hermano

Jorge Rouillon
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18 de enero de 2010  

Acercate. Es el dolor de tu hermano, es la llaga de tu hermano. Compartila y llorá con él". Así terminó ayer el cardenal Jorge Bergoglio la homilía de la misa que ofició en la Catedral porteña por las víctimas del territorio de Haití.

El arzobispo de Buenos Aires habló desde el corazón, sin leer, en una misa convocada poco más de un día antes, que llenó el templo y a la cual asistió el embajador de ese país, Raymond Mathieu, con su esposa, junto con funcionarios y ciudadanos de ese país hermano. Uno de ellos, un joven de 20 años que va a empezar a estudiar Ingeniería Informática en la UBA, Herby Joseph, dijo que el segundo piso de su casa se derrumbó, pero que su madre no estaba en casa y su padre, su abuela y su hermana quedaron ilesos. Su madre pudo hacerle saber eso a través de una amiga dominicana porque desde aquí Herby no puede comunicarse con ellos por teléfono.

Bergoglio concelebró la misa con el párroco de la Catedral, presbítero Jorge Junor; el secretario de la Comisión Católica Argentina de Migraciones, el padre scalabriniano Sante Cervellin, y otros dos sacerdotes. Su par, el arzobispo de Puerto Príncipe, monseñor Serge Miot, de 65 años, falleció en el terremoto, y cientos de sacerdotes y seminaristas quedaron bajo los escombros, según el nuncio en Haití, monseñor Bernardito Auza.

El superior de los redentoristas de la Argentina, padre Marcelo Pomar, informó en una misa que el superior de su congregación en Haití le dijo que el colegio que tenían en Puerto Príncipe se desplomó y murieron todos los profesores y alumnos presentes. En el colegio Don Bosco, de los salesianos, murieron un sacerdote de 85 años y unos 200 alumnos. El hospital de la Orden de los Camilos es uno de los pocos que siguió funcionando.

Bergoglio apuntó que un corazón cristiano nunca está de vacaciones. "Siempre está abierto al servicio, allí donde hay una necesidad, porque sabe que, donde hay una necesidad, hay un derecho, y este pueblo, por ser hermano nuestro, tiene derecho a nuestra atención." Deslizó que cada cual verá cómo acerca su corazón. E invitó: "Dejá alguna diversión, ponete en silencio en oración, hacé alguna penitencia para acompañar el dolor de tu pueblo, private de algo y dalo para que puedan tener alimento, medicina, lo que necesitan [...]. Mi hermano está sufriendo y no me puedo hacer el distraído".

En esa línea, Benedicto XVI pidió oración y "que no [les] falte a estos hermanos y hermanas que viven un momento de necesidad y dolor, nuestra concreta solidaridad, y la ayuda efectiva de la comunidad internacional".

Cáritas Argentina asumió el compromiso con el pueblo de Haití, "uno de los más pobres entre los pobres". Señaló que desde Cáritas Haití, su responsable, Jonides Villarson, les informó que, pese a las dificultades, están trabajando con el equipo de emergencias. Para ayudar, Cáritas abrió en el Banco Nación la cuenta 35869/51 en la sucursal Plaza de Mayo.

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