Interrogatorio a las palabras
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Crítica Cultural. Entre política y poética
Por Leonor Arfuch
FCE/221 páginas/$ 33
Un "mecanismo perezoso" es como Umberto Eco define cualquier texto ya que, para que pueda considerarse completo, requiere la "plusvalía de sentido que el destinatario introduce en él". Por las distintas disciplinas que abarcan, los doce ensayos de Crítica cultural entre política y poética subrayan esta necesidad de participación del lector.
Con una larga carrera académica en el campo de la semiótica, Leonor Arfuch se ha dedicado a estudiar el universo de signos que pueblan el acontecer humano. Si bien cada trabajo trata un tema específico -las efemérides del golpe de Estado de 1976, el atentado a la AMIA, el juicio a la juntas militares, el retorno de las fotografías de los desaparecidos, la escritura femenina, entre otros- hay dos nociones que son recurrentes en el volumen: la memoria y el espacio autobiográfico. Como buena analista del discurso, Arfuch presta exclusiva atención al problema de las nominaciones, especialmente cuando se trata de estudiar los hechos históricos. Según la visión de la semióloga, las palabras están lejos de ser inocentes vehículos significantes; por el contrario, tienen el dominio de la construcción del pasado. En definitiva, la historia, como todo relato, no existe fuera del discurso. Aunque la realidad muchas veces excede el plano de lo simbólico, cualquier acontecimiento traumático necesita palabras para ser explicado. De allí que la autora revea hechos que siguen pidiendo el poder edificante del discurso, como la Shoah, el atentado a la AMIA y la dictadura militar argentina. Pero lo hace con un fin que explicita: "este hacer presente lo que está ausente, no debe suponer un retorno al pasado para traerlo como un fantasma viviente, como una investidura anacrónica, sino como una presencia para el porvenir".
En los textos en los que la autora habla de hechos históricos, da su opinión. Sin embargo, cuando alude al psicoanálisis, no articula las citas con el seguimiento de una conclusión. Por ejemplo, en el ensayo "Mujeres y escrituras", parte de una pregunta (¿existe una escritura, y entonces un lenguaje, un pensamiento, femeninos?) que nunca responde. La pregunta por la subjetividad de la mujer no puede responderse con las reivindicaciones feministas que Arfuch toma como referencia dentro de su texto, porque ese discurso se centra en el ser social, es decir la dimensión en donde el hombre y la mujer convergen y se igualan en relación con los derechos. Arfuch también cita varias veces el nombre de Jacques Lacan, pero no desarrolla la respuesta que podría dar la teoría del psicoanalista francés acerca de la diferencia respecto de la sexuación (distinta de la "sexualidad", determinada por la biología). Por el contrario, se queda en la cita misma, homologando a Lacan junto a un conjunto de autores del posestructuralismo.



