Investigan el origen de una lengua hablada entre mujeres
Es el idioma nushu, del sur de China, hoy en extinción
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"Cerca de un manantial una no tiene sed, cerca de una hermana una no desespera." La frase fue escrita en una lengua que muy pocas personas conocen. Con caracteres inéditos y muy pocos hablantes, el nushu todavía es un verdadero misterio en la actualidad.
Cuenta la leyenda que una concubina del emperador se sentía angustiada y sola. Por temor al castigo y por vergüenza a sus sentimientos decidió expresarse mediante una lengua secreta que sólo sus "hermanas" entendieran. Esto explica el origen del nushu, una lengua creada y hablada exclusivamente por mujeres en el sur de China. Transmitida por medio de abanicos pintados, telas bordadas y otros objetos de uso cotidiano, hoy se encuentra casi en extinción.
La argentina Martha Sante, casi la única investigadora de habla hispana dedicada al tema, llegó a Buenos Aires y dijo a LA NACION: "Algunas campesinas encuentran en esta lengua, desestimada por la mayoría de la población, una salida laboral. Venden carteras, abanicos y distintos objetos con inscripciones que son apreciadas por los visitantes". La investigadora vive en Pekín desde hace seis años y lleva adelante una lucha que parece perdida: el rescate de lo poco que queda del nushu.
Pocas son las certezas que se tienen de esta "lengua de mujeres" ("nu" significa mujer y "shu" escritura); sirvió como idioma para campesinas analfabetas que no accedían a la educación formal, tiene más de 500 años y la forma de escritura es de arriba hacia abajo y de derecha a izquierda.
El primer estudioso que tuvo el nushu fue Zhou Shuoyi. "Durante muchos años, el trabajo de Zhou fue considerado derechista por el gobierno chino. Sólo en 1979 el investigador fue rehabilitado", explicó Sante. Durante los primeros años de la Revolución Cultural China las hablantes ocultaron el idioma por miedo a las represalias oficiales.
En la década del 80 investigadores de distintas nacionalidades se abocaron al estudio de esta lengua. Sante visitó aldeas en la provincia natal de Mao Tsé-tung -la sureste Hunan-, donde conoció a algunas mujeres que aún leen, escriben y cantan en nushu. Parecería que el destino turístico es el único futuro que le queda a una lengua que, por marginal, casi nadie desea heredar.
Yi You Ju es una anciana de 80 años militante del partido comunista chino que se unió al movimiento campesino en 1934 y vive en la aldea de Pumei. Sante le preguntó si sus nietas hablaban nushu.
La anciana le respondió: "Ellas no lo necesitan, porque van a la escuela".



