
"Ir caminando a la escuela debería ser una costumbre"
Presentará un plan al gobierno porteño
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¿Cuánto pueden aportar los niños al desarrollo de una ciudad o de una escuela? ¿Y en qué medida su participación puede no sólo redundar en una mejor calidad de vida para ellos mismos, sino también para toda la comunidad?
Estas serán algunas de las ideas que hoy discutirá el gabinete porteño cuando escuche la propuesta del prestigioso pedagogo y psicólogo italiano Francesco Tonucci, que presentará su proyecto "Ciudad amiga de los niños".
Invitado por la Secretaría de Educación porteña, que conduce Daniel Filmus, Tonucci explicará por qué los niños deben asumir un rol protagónico, tener la posibilidad de expresar sus opiniones y exponer sus propuestas, y ser escuchados. La idea es que Educación coordine las actividades en el nivel local, que incluirá acciones de otras áreas de gobierno.
La iniciativa ya funciona en 50 ciudades en Italia; en la Argentina se puso en marcha en Rosario y en Córdoba. Tonucci -que hoy, a las 17.30, disertará en la Feria del Libro- se reunirá pasado mañana con intendentes de todo el país para proponer el plan.
El programa intenta que los chicos tengan una mayor participación, que "tomen la calle", que se empiece a pensar la ciudad desde sus necesidades y que las escuelas asuman un rol protagónico. Algunos ejemplos que la Ciudad proyecta en el corto plazo:
- Favorecer que los chicos vayan solos al colegio. Se armarán programas en los barrios para que los comercios adhieran a la propuesta. ¿Cómo? Quienes acepten, pegarán un logo que los identifique como parte de una red; también se comprometerán a asistir a los niños en caso de que lo necesiten, prestarles el baño o el teléfono.
- En los talleres de plástica de las escuelas, los chicos harán trabajos en los que imaginen las plazas como ellos las quieren y no necesariamente como las diseñan los mayores.
- Los domingos, las calles que rodean las plazas se cerrarán para que los chicos puedan "apropiarse" de ellas. Esta será una de las primeras ideas en ponerse en práctica.
Investigaciones preliminares que Tonucci conduce en Italia revelaron que a mayor nivel cultural de los padres, menor es el grado de autonomía con que viven los chicos y, en consecuencia, peor su calidad de vida. "Es un dato preocupante", afirma.
La presencia de los niños
"El objetivo es que, para los niños, ir a la escuela caminando sin adultos llegue a ser una costumbre -explicó ayer Tonucci a La Nación -. Claro que detrás de esta propuesta no sólo está la restitución de una satisfacción de que los chicos vivan con libertad y autonomía, sino de restituir a la ciudad la presencia de los niños. Así, se ayudará a que la ciudad retome la imagen normal y humana que está perdiendo. Y también será un elemento de control."
-¿En qué sentido?
-Pensamos que los niños en la calle son una de las mayores condiciones de seguridad ambiental. La idea de que la seguridad se puede conseguir con un aumento de defensa es una ingenuidad. Estudios de sociología demuestran que un aumento de defensa incrementa el sentido de inseguridad de la gente. En cambio, ponemos a los niños en la calle. No es una idea provocadora. Los niños tienen que volver a ser una preocupación de todos y no sólo de los padres, que terminan siendo "guardaespaldas" de sus hijos.
-¿Qué puede aportar la escuela en este modelo?
-La escuela es una institución en la que se vive una experiencia frecuentemente cerrada. Ella misma podría vivir esta propuesta. Si nosotros tenemos el valor de hablar sobre la ciudad de los niños, es probable que la escuela no se ponga de este lado. Normalmente, los niños viven la escuela como una escuela de los adultos, no la sienten como propia.
-¿Cómo se puede cambiar esto?
-Hay que hacer que los niños vivan la escuela como una experiencia propia, donde tengan derecho de palabra, y los adultos tengan la necesidad de consultarlos. No digo que ellos tengan que decirnos cómo leer y escribir. Pero sí que se pueda discutir con los alumnos todo lo que concierne a la vida escolar.
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