
1


SEVILLA.— Son las 7.30 de la mañana, la hora exacta en la que el restaurante del hotel abre las puertas de su desayuno buffet. James Ellroy (Los Ángeles, 1948) es el primer huésped en ingresar, pero no imantado por el bacanal surtido de panes y jamones; a esa hora los insomnes buscan un nuevo paisaje, salir de la habitación que los vio amanecer hace ya una eternidad. Ellroy, el caballero de la novela negra, tiene fama de villano, de ser un entrevistado imposible, el cultor de un lenguaje soez y de ostentar mal humor como sello de identidad. “Good morning”, saluda a los desconocidos que se topan con el hombre, que mide más de dos metros y cuya voz parece proyectarse desde las profundidades de una caverna.


