
Jean-François Revel:"El neoliberalismo nunca anduvo mejor"
El filósofo analiza la situación mundial
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PARIS.– Jean-François Revel es uno de los grandes pensadores del siglo XX. Filósofo, universitario, ensayista, historiador, periodista, este diplomado de la Ecole Normale Supérieure participó en todas las aventuras intelectuales de su tiempo.
“Ustedes, los periodistas, son una plaga. Pretenden que yo les cuente en una hora lo que tardé tres años en escribir.” Con estas palabras me recibe en su elegante departamento de la isla Saint Louis, con vista al Sena.
Revel tomó el título de sus memorias, “El ladrón en la casa vacía”, de una metáfora budista que sugiere que la vida es sólo una ilusión. Seguramente lo hizo bajo la influencia de su hijo, el monje budista Mathieu Ricard.
Nacido en 1924, Revel es doctor en filosofía. Fue director de L’Express y, desde 1997, es miembro de la Academia Francesa. Su obra es voluminosa. Es autor de varios clásicos, entre los cuales se encuentran “Por qué los filósofos”, “Ni Marx ni Jesús” y “La tentación totalitaria”. Ha sido condecorado con la distinción más elevada de Francia: la Legión de Honor.
En su vida se tomó tiempo para andar por el mundo. Lo hizo, dice, por “inclinación espontánea”. P rofesor en Argelia, en Florencia y en México; ensayista, periodista cuadrilingüe, es uno de los pocos intelectuales franceses verdaderamente cosmopolitas. Hizo un pequeño camino con François Mitterrand en los años 60 y después combatió enérgicamente a la izquierda francesa a partir de los 70. Con su libro "La obsesión antiamericana, su funcionamiento, sus causas, sus consecuencias", Revel se propuso "perturbar el sueño dogmático y el confort ideológico de la mayoría de las elites a través del mundo".
-¿El neoliberalismo que propició el Consenso de Washington ha muerto?
-Al contrario: nunca anduvo mejor. Todas las economías dirigistas han fracasado. Han sido un fracaso rotundo y terrible, de modo que el neoliberalismo actualmente es el único sistema económico que más o menos funciona. No digo que sea perfecto, sino que se revela como superior y sobrevive a la economía planificada. Usted sabe: la democracia ha progresado mucho en el mundo en estos últimos 20 años. En América latina, en 1980, había prácticamente sólo dictaduras. Hoy ya no. Por supuesto, las democracias no son perfectas, pero los derechos fundamentales son respetados y las garantías jurídicas existen. En Rusia, en el sudeste asiático y aun en China la democracia se desarrolla. China se volcó a la economía de mercado y el Partido Comunista, en el poder, no podrá controlar todo perpetuamente. Algún día habrá una contradicción tan grande entre las realidades económicas y el sistema político que éste desaparecerá o deberá funcionar de una manera totalmente distinta.
-¿Existen, en consecuencia, razones para ser optimistas en cuanto a la evolución del mundo?
-Sí, aunque Africa es una excepción. Existe en Nueva York una organización llamada Freedom House que publica cada año un estado de la democracia en el mundo. Clasifica a los países en totalmente libres, semilibres o para nada libres. En esta última categoría sólo quedan Cuba y Corea del Norte?
-Muchos dicen que el neoliberal es un modelo que produce fracturas sociales, debilita la democracia y exige decisiones autoritarias para aplicarlo?
-El sistema dirigista también. Había clases privilegiadas, funcionarios del Partido Comunista que ganaban cien veces más que los obreros. Naturalmente, en el neoliberalismo hay conflictos sociales, pero, en general, el poder adquisitivo del obrero es muy superior al de las economías socialistas o planificadas. Pero en la democracia es del propio interés declararse insatisfecho, para sacar alguna ventaja. En Francia, por ejemplo, las categorías sociales más favorecidas -las que trabajan para el Estado- son las que más reclaman. Nadie tiene la ingenuidad de declararse satisfecho con su destino.
-¿Cree que el presidente Bush perdió el 11 de septiembre de 2001 una posibilidad histórica de construir una política exterior diferente? Pese a la solidaridad mundial por el atentado a las Torres, hoy hay un profundo antiamericanismo.
-La solidaridad con los Estados Unidos duró tres horas. Después, se dio vuelta enseguida. Incluso leímos en gran cantidad de periódicos que los norteamericanos tuvieron sólo lo que se merecían, porque, como despojan al resto del mundo, es normal que el resto del mundo tenga su venganza.
-¿Por qué ese sentimiento hostil?
-Siempre hubo un resentimiento contra los pueblos más poderosos. En el siglo XIX y durante la primera parte del siglo XX era Inglaterra la rechazada, como lo es Estados Unidos actualmente.
-¿Comparte la visión de Bush y de Condoleezza Rice, su concepción moral del mundo?
-Creo que mucha gente comparte con ellos la idea de que el mundo sólo puede prosperar y perseverar en la paz si una mayoría de países practica la democracia.
-¿Le parece que el islam es una amenaza para el mundo occidental?
-Bien, los eventos lo han mostrado. Ha habido agresiones precisas...
-¿Comparte la teoría de Oriana Fallaci que dice que la relevancia del mundo musulmán en Occidente se debe a la buena prensa que tiene en Europa?
-Sí, hay algo de cierto. Yo no apruebo completamente el libro de Oriana Fallaci, que me parece muy excesivo, pero es cierto que los europeos tienen tendencia a dar automáticamente razón al mundo musulmán. Sin duda también por antinorteamericanismo y también porque quieren mostrar que no son más colonialistas. Porque ellos han invadido varias veces el mundo árabe y lo han anexado, colonizado. Los norteamericanos nunca lo han hecho.
-¿Qué piensa de la controversia por el uso del velo en las escuelas francesas?
-No se deben exponer signos religiosos en lugares públicos; es una ley que viene de 1935 o 1936, en la época del Frente Popular. La ley contra el velo no hace más que repetir la que fue votada hace 70 años. La religión, sea cual fuere, no tiene que estar mezclada con los establecimientos públicos. Hay una legislación precisa y en todo país democrático se deben respetar las leyes.
-¿Cómo imagina el futuro de Irak?
-El futuro de Irak pasa por el establecimiento de la democracia. Irak nunca fue democrático, ni con Saddam Hussein ni antes. Pienso que hay que establecer la democracia o, por lo menos, un régimen que, sin ser completamente democrático, observe un cierto respeto por la persona humana.
-¿La democracia está amenazada en los Estados Unidos?
-¡Ah, no! No lo creo, para nada. Esas son bromas de los europeos frustrados. Se vive mucho mejor en los Estados Unidos que en otras partes. Muchas personas son antinorteamericanas, pero su sueño es poder ir a vivir allí. Yo viví en México tres años: son muy antinorteamericanos, pero todos quieren ir a vivir a los Estados Unidos. En particular, los intelectuales mexicanos, que sueñan con ser aceptados como profesores en una universidad estadounidense.
-¿Por qué la Argentina fracasó en la consolidación de sus instituciones?
-Creo que es, en gran parte, porque posiblemente no respetó sus instituciones. Cuando usted tiene una Constitución y no la respeta escrupulosamente, por fuerza el sistema se disgrega. Hemos observado a menudo que lo que hace la fuerza de los Estados Unidos y de América del Norte no es tanto el nacionalismo, sino la fidelidad absoluta a la Constitución.
-¿El problema argentino se debe a malas administraciones o a una memoria defectuosa?
-En mi opinión, son malos gobiernos a los que se les puede agregar una memoria defectuosa, porque la Argentina no tuvo suficientemente en cuenta su propia experiencia. Se trata de un país que conoció períodos de prosperidad considerable. Yo fui por última vez hace diez años, cuando Menem era todavía presidente, y la economía se encontraba muy bien.
-En apariencia, ¿no?
-En apariencia, como es en todos los países. Pero funcionaba muy bien. El peso era una moneda muy fuerte.
-¿Cómo se puede solucionar el problema de representatividad en la Argentina? La sociedad civil no se siente representada por la clase política.
-Ese es, un poco, el problema de todas las democracias. Vivimos también eso en Francia. Se dice que el mundo político no representa a la "Francia de abajo". Pero, si se quiere, los argentinos eligen sus dirigentes en votaciones que son bastante democráticas. Después, les corresponde a ellos controlar... Le corresponde al Parlamento controlar al Poder Ejecutivo.
-¿Qué hacer en un país donde se piensa que la mayoría de los hombres políticos son corruptos? Eso da una excusa para no pagar los impuestos, porque los ciudadanos piensan que les roban su dinero.
-Sí, pero ésa es una reacción que se registra en muchos países, incluida Francia. Es evidente que cuando un ciudadano sospecha que el dinero de los impuestos es derrochado, robado o malversado, no tiene muchas ganas de pagar los impuestos. Para curar esas enfermedades hay un solo remedio, que es el regreso a una democracia exigente, severa, tanto para los políticos como para los ciudadanos comunes.



