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Arte y Cultura

Jorge Eielson y una obra 3D: el nudo como forma de liberación

Celina Chatruc
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9 de octubre de 2020  • 18:00

Con su cuerpo desnudo enrollado en una larga tela blanca de algodón, la mujer escuchaba las indicaciones de Jorge Eduardo Eielson mientras Michele Mulas, pareja del artista y poeta, retorcía la pesada tela para formar unos complejos nudos mutantes. Con sus cámaras Leica en mano, Gianni Buscaglia y su hermano gemelo, Alberto, fueron los únicos que registraron en 1972 aquella acción en el pabellón de Perú de la Bienal de Venecia.

Registro de la performance El Cuerpo de Giulia-no en la Bienal de Venecia de 1972, por Gianni y Alberto Buscaglia
Registro de la performance El Cuerpo de Giulia-no en la Bienal de Venecia de 1972, por Gianni y Alberto Buscaglia Crédito: Gentileza Malba

Con esas imágenes el Malba acaba de lanzar un museo virtual dedicado a la performance, donde varios testimonios de expertos rescatan un legado que quedó opacado en los relatos de la historia del arte latinoamericano. Hasta ahora. Porque otra de las obras del artista peruano ocupa un lugar clave en la nueva exposición de la colección del museo, en un sector compartido con otras de Frida Kahlo, Joaquín Torres García y Xul Solar.

Jorge Eduardo Eielson y Michele Mulas durante la performance El Cuerpo de Giulia-no en la Bienal de Venecia de 1972
Jorge Eduardo Eielson y Michele Mulas durante la performance El Cuerpo de Giulia-no en la Bienal de Venecia de 1972 Crédito: Gentileza Malba

La relación con esos colegas se explica por la relación entre el arte moderno y el pensamiento autóctono. Tanto aquella performance de 1972, titulada El Cuerpo de Giulia-no (247 metros de algodón crudo), como la pieza de 1966 comprada por Eduardo Costantini y cedida en comodato al Malba, se inspiran en los quipus. Esos nudos que conformaron el sistema contable del antiguo imperio Inca, y que se supone funcionaron también en la era precolombina como un código de escritura secreto.

Detalle de Quipus 33 T1 (1966). Colección Eduardo F. Costantini, en comodato en Malba
Detalle de Quipus 33 T1 (1966). Colección Eduardo F. Costantini, en comodato en Malba Crédito: Gentileza Malba

La escritura y las artes visuales se anudaron también en la obra de Eielson, que a los 21 años ganó el Premio Nacional de Poesía y al año siguiente, el de teatro. Su performance El Cuerpo de Giulia-no estuvo inspirada en la novela del mismo nombre, publicada en 1971, que desarrolla su idea de una "literatura tridimensional".

Conjuntos de quipus
Conjuntos de quipus Crédito: Gentileza Malba

El desafío a la narración lineal está presente también en el proyecto concebido ahora por Gabriela Rangel, directora artística del Malba, y Sharon Lerner, curadora del MALI, museo que le dedicó a Eielson una retrospectiva curada por ambas en 2017. Los testimonios reunidos en La historia como rumor revelan pliegues de un artista polifacético que vinculó el nudo de sus ancestros con conceptos centrales del budismo, como la unión universal, la trascendencia y la liberación.

Discriminado en su país por ser homosexual se autoexilió en Europa, donde se hizo amigo de Octavio Paz, se contactó con Lucio Fontana y llegó a realizar en la documenta 5 de Kassel una performance en la que participó Joseph Beuys. Murió en Milán, en 2006, y dejó su legado al cuidado de su amiga Martha Canfield.

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