Juan Carlos Casas

El fallecimiento
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2 de agosto de 2004  

Juan Carlos Casas, abogado, periodista y consultor financiero fallecido ayer en esta ciudad, deleitó durante años a los lectores de LA NACION con su columna dominical "Diálogos en la City", en la cual comentaba los sucesos económicos de la semana a través de los dichos de personajes arquetípicos, con un tono ameno y zumbón.

La Turca Haddad, elegantísima e inteligente profesional; los hermanos Darío y Lucy Etcheverry, estancieros con desvencijadas oficinas en la Capital; Lucho Altamirano, banquero; Moncho Rossini, industrial, eran algunos de esos personajes, con mucho de la vida real, que aportaban su jerga característica en el análisis de la realidad política y económica, vista sobre todo desde el aspecto financiero.

David Home era el seudónimo de Casas, que primero comenzó usando David Hume, hasta que un homónimo pidió que se cambiara. El también hablando con los personajes, que lo llamaban a veces afectuosamente Davicito.

Juan Carlos Casas nació el 5 de enero de 1926 en Rosario, en el seno de una familia tradicional de esa ciudad (su abuelo Casiano fue uno de los fundadores en 1876 de Echesortu y Casas, una importante firma inmobiliaria, dueña de aserraderos en Salta y bodegas y viñedos en Mendoza, que cotizó muchos años en la Bolsa porteña). Trasladada su familia a Buenos Aires, se recibió de abogado en la UBA en 1950. Apenas graduado comenzó a trabajar en el estudio Espil, García Arias y Santos Muñoz.

En sus años jóvenes sintió inclinación por las ideas desarrollistas y le impresionó la figura de Arturo Frondizi. Ente 1969 y 1973 fue vicepresidente de la Comisión Nacional de Valores y entre 1974 y 1977, fue coordinador del Programa de Mercado de Capital de la Organización de Estados Americanos (OEA), radicado en Washington. Cuando volvió al país y se desempeñó en LA NACION, nadie había en la redacción tan dogmáticamente adherido a las ideas liberales como él. Comenzó escribiendo unas interesantes columnas con observaciones de costumbres por alguien que había vivido fuera de la Argentina y la miraba con asombro, "Memorias de repatriado", que firmaba Ulises Izakerri, y que Emecé reunió en un libro en 1979. Fue asesor de la sección Economía del diario, donde tuvo a su cargo, entre otras cosas, la selección de artículos de economistas y otros colaboradores. También colaboró en Editoriales, pero su principal diálogo con los lectores se dio a través de los famosos "Dialoguitos".

Retirado de este diario, se desempeñaba como consultor financiero y desde 1988 editaba un newsletter, impreso y por e-mail, Mercados Financieros, que sus lectores recibían por suscripción. También escribía comentarios económicos en el diario La Prensa. Ultimamente, había retomado allí el título "Diálogos en la City"; su última columna la publicó el domingo 25 de julio y se tituló "Papelones y ninguna seriedad". En ella se refería críticamente al caso de los casetes de la AMIA y también al triunfo del referéndum por el gas en Bolivia, presentado éste como una buena noticia.

Casas fue ayudante en la cátedra de Derecho Comercial en la UBA, entre 1964 y 1969, y profesor visitante de Oxford, en 1985. El Banco Central le dio el premio al mejor periodista económico en 1983 y el Rotary Club de Buenos Aires lo distinguió como personalidad del año en 1984. En 1987 obtuvo el premio Konex de Platino en Comunicación-Periodismo, en la rama Análisis Económico.

Entre sus libros figura la amena novela histórica "Fraile Muerto" (Atlántida, 1989), "Saneamiento económico" (editado por El Cronista en 1989), "No a la decadencia argentina" y "Nuevos políticos y nuevas políticas en América latina" (editados por Atlántida en 1991). Colaboró también en el diario La Nueva Provincia, la publicación Prensa Económica y la agencia Latin American Services.

Ingenioso y divertido, "Itos" Casas, como lo llamaban sus amigos, era un buen conversador y sacaba del trato con los demás material para sus artículos. El velatorio se realiza en su domicilio, avenida Figueroa Alcorta 3422, 2° "B", hasta hoy, a las 11. Sus restos, según era su voluntad, serán trasladados a Rosario, donde recibirán sepultura, a las 14.30, en el panteón familiar en el cementerio El Salvador.

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