Juan Pablo II dedicó el mensaje navideño a los niños y jóvenes

El Papa pidió apoyo para "los que creen y trabajan, a veces frente a la oposición, por el encuentro, diálogo y cooperación entre las culturas y religiones"
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25 de diciembre de 2001  • 14:50

CIUDAD DEL VATICANO .- El Papa Juan Pablo II dedicó buena parte de su mensaje navideño a los jóvenes, a quienes llamó la esperanza de la humanidad, y a los niños que sufren en los conflictos.

Desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, el Papa dijo a miles de personas reunidas en un día fresco y soleado en la plaza que él también padece los males del mundo.

"Día tras día llevo en mi corazón los problemas trágicos de la Tierra Santa; cada día pienso con angustia en los que mueren de hambre y frío", dijo Juan Pablo en el tradicional mensaje "urbi et orbi" (a Roma y el mundo).

"¡Que jamás se use el santo nombre de Dios para justificar el odio! ¡Que jamás se lo use como pretexto para la intolerancia y la violencia!"

Debido a sus 81 años y su debilidad, que le provoca un temblor crónico en las manos y le hace pronunciar palabras con algunos errores, Juan Pablo desde hace varios años no celebra la misa navideña en la basílica, y sólo aparece en público durante el discurso.

"Hoy mis pensamientos son para los niños del mundo: tantos, demasiados, están condenados desde el nacimiento a padecer las consecuencias de conflictos crueles", dijo el Papa.

"Salvemos a los niños para salvar la esperanza de la humanidad", pidió el pontífice y añadió que ésta era la tarea urgente de la humanidad "para devolvernos el derecho a la esperanza".

En el niño Jesús, dijo el Papa, "podemos reconocer el rostro de cada niño que nace, de cualquier raza o nación el pequeño palestino y el pequeño israelí; el pequeño norteamericano y el pequeño afgano, el hijo del hutu y el hijo del tutsi (en Ruanda)".

Juan Pablo pidió a Dios que se presente "donde el destino de la humanidad corre mayor peligro".

El Papa lucía sumamente cansado después de leer su mensaje sentado. Al ponerse de pie con ayuda, se aferró a su báculo pastoral de plata, que tembló violentamente debido al temblor en su mano. Cuando dijo la bendición pronunció mal las palabras y al terminar se dejó caer pesadamente en su asiento.

Horas antes, cuando celebraba la misa del gallo en la basílica, Juan Pablo habló de los "titulares implacables de las noticias" de los últimos días.

El Vaticano dijo el lunes que había dado pasos diplomáticos para tratar de contrarrestar la decisión israelí, a la que calificó de "arbitraria", de vedar la presencia del dirigente palestino Yaser Arafat en Belén para la misma del gallo.

En su mensaje navideño, el Papa pidió apoyo para "los que creen y trabajan, a veces frente a la oposición, por el encuentro, diálogo y cooperación entre las culturas y religiones".

Fuente: AP

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