"La Argentina debe olvidarse de sus viejos mitos", dijo Saramago

Afirmó que en el mundo hay un debate pendiente por la democracia y los derechos humanos
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2 de mayo de 2003  

"Soy Pilar del Río, también soy periodista y quiero preguntarle al novelista, ¿qué situación se plantearía si los argentinos, aunque legalmente no es posible, en lugar de votar por Menem o Kirchner, lo hicieran todos por Carrió?"

El Premio Nobel de Literatura 1998 José Saramago sonrió con gesto complacido ante la curiosa pregunta formulada, desde la primera fila, por su joven y guapa esposa sevillana, y respondió: "Los tribunales argentinos tendrían un problema. Pero sería una revolución".

El episodio, que provocó sonrisas, tuvo lugar durante la conferencia de prensa que Saramago brindó ayer en el Hotel Crowne Plaza Panamericano, donde se realiza el IV Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación, en el que el autor de "Ensayo sobre la ceguera" (Alfaguara) dio la conferencia inaugural.

Fiel a sí mismo, el narrador portugués, que vive en la isla española de Lanzarote, tuvo palabras críticas sobre Carlos Menem y el justicialismo, al tiempo que advirtió que, en el mundo, "las próximas batallas tendrán que ser por la democracia y los derechos humanos, dos caras de la misma moneda".

Fue un encuentro atípico con los medios por la presencia de Pilar del Río, que ayer expuso en el congreso y es la traductora de toda la obra de Saramago al castellano, y por el marcado interés de la prensa brasileña en la opinión del Nobel sobre la situación política local. Antes, el novelista se había demorado 45 minutos en otra sala respondiendo preguntas de los asistentes al congreso.

Frente a la prensa, Saramago dijo: "Como todos en Europa, estoy impresionado y preocupado por la Argentina. Su crisis tiene que ver con la de ciertos valores. A los problemas argentinos tienen que resolverlos los argentinos". Tras expresar que el país debe olvidarse de sus viejos mitos y generar nuevos líderes políticos, señaló: "El debate político en la Argentina es del pasado, no de hoy. La mística nacional sobre Perón y Eva Perón no tiene que ver con la realidad concreta actual".

Expresó luego su pálpito de que Menem no triunfará en el ballottage del 18 de mayo y dio su opinión sobre el peronismo: "El hombre es capaz de tropezar dos o más veces con la misma piedra. Estoy pensando en Menem. Pero también hay otra piedra, el justicialismo. Me pregunto si su etapa no está ya terminada. Y si no lo está, que lo demuestre objetiva y racionalmente, y no hablando disparates y engañando a la gente".

El autor de "El hombre duplicado" se explayó generosamente en las respuestas de corte político y refirmó su su condición de "comunista", a la que esta vez le añadió: "Libertario".

De vivos y muertos

Tras disculparse por hablar de asuntos nacionales, el novelista reflexionó con voz literaria: "Es increíble la capacidad para resucitar que tienen los muertos" en este país; "los muertos no están muertos y los vivos no están vivos, pero tienen la obligación de estarlo".

Fue rotundo a la hora de hablar de Cuba: "Yo no me he distanciado de la revolución cubana. Es la revolución cubana la que se ha distanciado de sí misma. Entendí que, por mi responsabilidad social, tenía que hacer una declaración y hablar en mi propio nombre. Mi solidaridad con el pueblo cubano sigue intacta. No hay controversia entre Susan Sontag, Gabriel García Márquez y yo".

Precisó luego que "vivimos en un mundo que no debate sobre la democracia, que hoy está en estado de putrefacción. Tenemos dos batallas pendientes: una es por la democracia y la otra por los derechos humanos. Vivimos en una supuesta democracia, que es una plutocracia, un gobierno de ricos. Podemos votar un gobierno, pero la realidad brutal es que no podemos decirle a una multinacional: Usted no . El voto no llega hasta ahí. ¿Podemos decir entonces que vivimos en democracia?"

Y reflexionó: "Votar cada cuatro años se ha vuelto un ritual. Si la política está condicionada por la estratósfera del poder económico, ¿quién sería capaz de enfrentar la tiranía de la economía sobre la política?"

El oficio de traducir

Durante largo tiempo, Saramago se ganó la vida como traductor y en honor a aquel oficio que desarrolló con singular dedicación es que aceptó venir a Buenos Aires para inaugurar el IV Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación, que se desarrollará hasta el domingo en el Hotel Crowne Plaza Panamericano.

Más de mil expertos de América latina, Europa y Estados Unidos asisten al encuentro internacional, cuyo objetivo es difundir la profesión de traductor.

"Los escritores hacen las literaturas nacionales y los traductores hacen la literatura universal. Sin los traductores los escritores no seríamos nada, estaríamos condenados a vivir encerrados en nuestra lengua. Todos somos traducidos y todos somos traductores", dijo el escritor.

Saramago se presentará el lunes, a las 20, en el Teatro Colón, con acceso gratuito. El miércoles, a las 19, dará una conferencia sobre literatura y actualidad en el Malba. El valor de la entrada es de 100 pesos.

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