La basílica de Luján espera sus cruces
Aún no se resolvió si se colocarán las originales, que pesaban 1500 kilos, o réplicas más livianas
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Las dos cruces de la basílica de Luján, una de las cuales cayó estrepitosamente el 14 de junio del año último desde 106 metros de altura, se encuentran aún en el Astillero Río Santiago, en Ensenada, y pese al largo tiempo transcurrido y a las promesas de una rápida restauración todavía no han sido reparadas.
Tampoco se decidió si en lo alto de la basílica se colocarán réplicas de ambas cruces o si se repondrán las originales.
Once meses llevó a la Dirección Nacional de Arquitectura (DNA) confeccionar un informe sobre el estado estructural de las torres y su capacidad para soportar las pesadas cruces de hierro.
Sin ese estudio, se defiende la DNA, que depende del Ministerio de Infraestructura, no se puede definir qué tipo de instalación coronarán en adelante las torres: las cruces originales o unas réplicas de material más liviano.
El próximo paso, según el organismo, es realizar una restauración integral de la fachada de la basílica, proceso que llevará 18 meses más.
Promesa no cumplida
"Veo difícil que las cruces (de seis metros y una tonelada y media cada una) sean instaladas durante este año", precisó ayer el arquitecto Guillermo Frontera, de la DNA, en diálogo con La Nación.
Una de esas cruces es la que se precipitó al vacío en horas de la noche, en un accidente que por milagro no dañó a ninguna persona. Para evitar riesgos, por razones de prevención, la segunda cruz fue retirada pocos días después.
Hace un año, el entonces secretario de Obras Públicas, Máximo Fioravanti, había prometio que el proyecto de reparación de las cruces y la puesta al día de la basílica no tomaría más de tres meses.
Ahora, los representantes de la DNA y de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, que tienen bajo sus alas el proceso de restauración, aseguran que ellos nunca se ataron a ningún plazo porque saben que estos procesos de no demoran menos de un año.
Basta de parches
La presidenta de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, Magdalena Faillace, se mostró preocupada por el estado general de la iglesia.
"De nada serviría arreglar sólo las cruces sin realizar una investigación estructural de la basílica. La cruz se cayó porque se trabajó mal en el pasado. Debemos hacer un trabajo integral y restaurar todo el templo", precisó Faillace.
"A la restauración de la basílica se le dio una enorme trascendencia. Se destinó una suma de dinero importante: 2 millones de pesos. Los otros 403 monumentos históricos nacionales sólo reciben 10.000 pesos de presupuesto", agregó Faillace.
Con respecto a qué tipo de cruces se van a instalar (si las originales o sus réplicas), la opinión que tuvo más consenso, según Faillace, fue la de instalar reproducciones, idea que coincide con la voluntad del obispo de Mercedes-Luján, monseñor Rubén Di Monte.
Todos los involucrados en el proceso de restauración comentaron que hoy la iglesia -que está totalmente habilitada- no sufre riesgos de desmoronamientos serios. "Existen tres andamios de protección y, si bien pueden caer algunas piezas, no hay riesgo de que se dañen las personas", concluyó el arquitecto Frontera.
La arquitecta Mabel Capurro, designada por el arzobispo de Mercedes-Luján y por el astillero para colaborar en la restauración de las cruces, precisó que hasta no conocer los estudios generales sobre la estructura de la iglesia es imposible pensar en ensamblar las cruces en las torres.
"La piedra utilizada en la construcción de la basílica es muy porosa, lo que hace que el agua la atraviese y deteriore la estructura metálica. El estudio que está haciendo la DNA -denominado gamagrafía-, servirá para determinar la composición y la resistencia que deberían tener las cruces", precisó Capurro. Dijo que la investigación determinó que las columnas sobre las que estaban ensambladas las cruces no poseían un armazón metálico suficientemente resistente.
Los números de Luján
Historia: en 1887 se colocó la piedra fundamental de la actual basílica de Luján. En 1992 se instalaron las cruces gemelas en las dos cúpulas principales del templo. En 1982, en su primera visita a la Argentina, el papa Juan Pablo II visitó el santuario de la Virgen de Luján, patrona de la Argentina.
1998: la basílica de Luján, el templo católico más importante del país, fue declarado monumento histórico nacional.
Derrumbe: el 14 de junio de 2000 se derrumbó la cruz de 1500 kilos y ubicada a 106 metros de altura en la torre este.
$ 6 millones: es el costo total de restauración de la basílica de Luján, según lo estimado por la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos. Para refaccionar las torres y el frente del edificio se necesitan $ 2 millones, y $ 4 millones, para el templo y edificios contiguos.



