La confesión, un sacramento en crisis
Muchos fieles no le dan prioridad, admiten en la Iglesia; en Italia, estiman que sólo un 60% se confiesa
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Desde ayer, con el inicio de la Semana Santa, se ampliaron los horarios de confesiones en casi todas las capillas y templos. Es un tiempo privilegiado para la reconciliación, sugiere la Iglesia. Pero las colas frente a los confesionarios que se verán en estos días no son tan largas como hace unos años ni se volverán a repetir hasta la próxima Semana Santa, el año próximo.
El sacramento de la confesión o penitencia está en crisis; quienes se dicen católicos ya no se confiesan tanto como antes. Esta frase es repetida muchas veces y en distintos tonos al interior de la Iglesia. Sin embargo, en nuestro país no es tan fácilmente oída en un ámbito público.
Según afirmó L Osservatore Romano , el diario de la Santa Sede, la crisis de este sacramento sigue a la de las vocaciones y el matrimonio y, "si bien se ha manifestado ya desde hace algunos decenios, se agudiza cada vez más".
Se trata de un sacramento creado por el propio Jesús, cuando se apareció a los Apóstoles, luego de su resurrección, y les dijo: " Recibid el Espíritu Santo; a quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes se los retuvierais les serán retenidos ", según cuenta el capítulo 20 del Evangelio de San Juan.
Hoy atraviesa una situación crítica que se percibe "en los umbrales de los seminarios, colegios e institutos eclesiásticos", afirmó días pasados en Roma, en un curso para confesores, monseñor Gianfranco Girotti, director de la Penitenciaría Apostólica de la Santa Sede, dedicada a la administración y control del sacramento de la reconciliación.
Consideró necesario "relanzar este sacramento, que hace ya años está en crisis" y estimó que sólo un 60% de los católicos pasa por el confesionario.
Girotti se basó en una investigación sociológica realizada en 1998 por la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Italia. La agencia Zenit informó que de ese estudio se desprende que el 30% de los católicos italianos no considera necesaria la presencia de los sacerdotes en el confesionario (el 10%, dice, impide el diálogo directo con el Señor, y el 20% expresa dificultades para hablar con otra persona de sus propios pecados).
Dos razones
En la Argentina, no hay datos recientes sobre esta situación.
De todas formas, monseñor Eduardo García, obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario episcopal de Pastoral, admitió que "en general, disminuyeron las confesiones, porque mucha gente se ha alejado de la fe y porque los que se confiesan no lo hacen por obligación o por miedo como lo hacían antes; ahora buscan un espacio de reconciliación y sanación del corazón".
"La confesión ya no es considerada un mero pasaporte para poder comulgar, sino un encuentro con nuestro Padre y su misericordia", explicó monseñor García.
El obispo dijo que en la arquidiócesis, que conduce el cardenal Jorge Bergoglio, no hay preocupación por la disminución de las confesiones, pero sí, por abrir nuevos espacios donde los fieles encuentren sacerdotes dispuestos a oírlos. Con esta intención, contó, se diseñó el proyecto de un "santuario eucarístico" en el templo Jesús Sacramentado, en avenida Corrientes 4433, que, desde febrero último, está abierto todo el día.
La primera semana desde su reapertura su rector, el padre Martín Bustamante, confesaba a una o dos personas en las dos horas de la tarde que dedica a esta actividad. Ahora, en ese mismo tiempo, atiende entre 10 y 15 fieles por día. No obstante ello, el sacerdote aclaró: "Si soy sincero debo reconocer que en relación a años anteriores disminuyeron los fieles que se acercan a la confesión".
Bustamante trabajó durante trece años en la Catedral del Oeste, como es conocida la basílica San José de Flores donde las confesiones sí son un fenómeno constante durante todo el día. "Pero no se puede comparar con las demás parroquias de la arquidiócesis, el de Flores es un templo que atrae a mucha gente y sin dudas es especial", dijo.
Experiencias
"Yo me confieso sola y no frente a un cura. Cuando paso por una iglesia a veces, como hice recién, entro y me siento a rezar frente al altar", contó a LA NACION Laura González, de 23 años, a la salida de Jesús Sacramentado días pasados. La joven agregó que muy pocos de sus conocidos católicos se confiesan. "Hoy se cree más en el psicólogo que en el cura", sentenció.
La objeción de contar los dolores del alma a una persona es la más común de los católicos que no se confiesan. A ella respondió, consultado por LA NACION, el padre Francisco Peña, formador del seminario de San Isidro y responsable de la pastoral juvenil de esa diócesis. "Así como para bautizar a un bebe o para casarse se busca una mediación humana, también para confesarnos necesitamos alguien que nos escuche, nos mire, sonría y aconseje."
Según el padre Leonardo Cappelluti, ex profesor de la materia Reconciliación en la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina (UCA) y autor de Pondré mi ley en su corazón , un libro sobre esa temática publicado por Editorial San Benito, quien dice confesarse solo "quizá no sepa que el pecado cometido ofende a Dios y a la Iglesia y, por eso, es necesario decirlo frente a un sacerdote. También, porque a alguien hay que decirlo".
Otros católicos, al ser consultados por LA NACION, dijeron que no se confiesan, porque no saben de qué arrepentirse. "Es gente que perdió el sentido del pecado y se compara con los demás. Pero el cristiano se puede reconocer pecador sólo frente a Dios", dijo Cappelluti y explicó que "la reparación de la confesión supone, no sólo volver al punto en el cual se encontraban las cosas antes del pecado, sino también promoverlas hasta el punto en que deberían encontrarse, si en vez de pecado hubiera habido amor, justicia".
De ahí, agregó el sacerdote, que "la reconciliación o el perdón sacramental está unido a la reconciliación real, lejos de todo ocultamiento, simple olvido, o cancelación del pasado".
El cardenal Estanislao Karlic, arzobispo emérito de Paraná y ex presidente del Episcopado, dijo que no conocía estimaciones cuantitativas sobre la concurrencia a la confesión. "La experiencia es que cuando hay un sacerdote dispuesto, siempre tiene gente para confesarse", explicó. Y advirtió a los sacerdotes: "¡Cuidado con decir que está ocupado en otra cosa! Es prioridad la confesión".
30 % de los católicos
Esa proporción de fieles no considera necesario confesarse con un sacerdote.




