
La fuerza del poder, en la nueva obra de Carlos Fuentes
El escritor mexicano presentó Adán en Edén, su última novela, que habla sobre la corrupción
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"La narrativa, la historia y el periodismo unen elementos de certeza y de ambigüedad, e impiden que alguien piense: «Esta es la verdad absoluta». Cuando alguien piensa eso, estamos en una dictadura." Con esa frase, Carlos Fuentes buscó sintetizar el contenido de lo que hasta hacía un momento se había escuchado sobre el escenario, pero con las mismas palabras describió la inspiración estética y política de toda su obra, y las claves de Adán en Edén , su último libro.
Sucedió ayer por la tarde, durante la presentación de esa novela, editada por Alfaguara, que se realizó en el auditorio del Malba, colmado por fieles lectores que se prolongaban fuera del auditorio en las escaleras internas del museo, frente a una pantalla gigante.
En el escenario, el escritor mexicano, de elegantes e incansables 81 años, estuvo acompañado por José Claudio Escribano, miembro del directorio de la SA LA NACION, y el politólogo Natalio Botana, ambos elegidos por Fuentes para compartir el diálogo, coordinado por la periodista y crítica Silvia Hopenhayn.
El dilema de la realidad
Adán en Edén , la novela que describe el mundo del poder, el narcotráfico y la corrupción en México, fue la excusa para que los tres amigos -como se mostraron en el escenario- reflexionaran sobre las relaciones entre literatura y realidad.
Al abrir el juego, Hopenhayn describió el libro como "una novela que nos viene a cuestionar a todos" y que plantea "el dilema de poder o no poder". Enseguida, Escribano rescató "el delirio de la exclusión, la impunidad y el descaro de la impunidad" como elementos clave de la novela de Fuentes, que pueden encontrarse en otras megalópolis latinoamericanas.
Luego, Botana calificó la obra del autor mexicano como una nueva narrativa del poder en Iberoamérica. "Mientras las primeras narraciones se articulan en torno a un déspota supremo, que dura muchos años, ahora el paisaje está poblado por pequeños déspotas, que forman el nuevo feudalismo urbano", sintetizó. "Fuentes tiene el poder de adivinar el presente", elogió.
El escritor, que había tomado apuntes en unas pequeñas hojas de papel, cerró el encuentro. Histriónico, condimentó sus palabras con anécdotas y grandes nombres de la literatura, para encontrar lazos entre narrativa, periodismo e historia. "La novela da la noticia real envuelta en la incertidumbre", dijo, y demostró cómo la pretensión de realismo en la novela es un condimento que aparece con "la épica bonapartista" pero que no está presente en El Quijote , para Fuentes, la primera novela.
"América latina recupera esa tradición de la ambigüedad y la incertidumbre", advirtió Botana. Y siguió con la historia que, dijo, "no es una acumulación de hechos sino un horizonte de posibilidades, y ahí se hermana con la novela".
Cuando los aplausos cesaron, la velada no había terminado. En una larga hilera varios esperaban, libro en mano, la firma del escritor; otros compraban un ejemplar de la obra por 49 pesos, y todavía otros más buscaban una copa de vino en el hall.




