La identidad de género, en primer plano ante la cámara de Leonor Caraballo

La muestra de Leonor Caraballo exhibida en FOLA incluye la serie Transitorio (1998-2000)
La muestra de Leonor Caraballo exhibida en FOLA incluye la serie Transitorio (1998-2000) Crédito: Gentileza FOLA
Daniel Gigena
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13 de mayo de 2019  • 13:48

Por primera vez en Buenos Aires se podrán ver imágenes de dos series fotográficas de Leonor Caraballo (1971-2015). Retratos de una ciudad en partes agrupa fotos de Transitorio (serie realizada entre 1998 y 2000) y Sueños vivos y vidas muertas, un proyecto que se extendió de 2002 a 2008. En la muestra homenaje inaugurada el jueves pasado en FOLA se pueden apreciar dos métodos del trabajo visual de esa exploradora de universos urbanos que fue Caraballo.

Escaleras rojas (detalle), de la serie Transitorio (1998-2000)
Escaleras rojas (detalle), de la serie Transitorio (1998-2000) Crédito: Gentileza FOLA

Por un lado, el afán documental de la artista, que encontró en la comunidad LGBTQ de la ciudad de Buenos Aires (durante el cambio de milenio) nuevas formas de organización, de resistencia y de "producción" de identidades. El nombre de la serie, Transitorio, refiere tanto al carácter efímero que revisten los signos de identidad de género en determinado contexto (como también sucede con las palabras y las imágenes) como a las "transiciones" de un género a otro experimentadas en tiempo real por las protagonistas de las fotografías. En algunas de las fotos aparece Bianca La Vogue, una de las referentes del under trans porteño, que murió a inicios de 2018.

Habitación en Hotel Galicia (detalle), de la serie Transitorio
Habitación en Hotel Galicia (detalle), de la serie Transitorio Crédito: Gentileza FOLA

Caraballo tomó esas fotos (de una cercanía e intimidad inusuales) antes de instalarse en Nueva York y mucho antes de que en el país se iniciaran los debates por la ley de identidad de género, que fue sancionada en 2012. En sus retratos se perciben, en segundo plano, los ambientes nocturnos de discotecas y after hours, de hoteles y pensiones donde vivían trans y drag queens, y de camerinos con fotos de iconos como Tita Merello, Carolina Peleritti y Mariana Arias, espacios embellecidos por el fulgor de la cámara enfocada en representantes de una comunidad que, años después, se ganaría su lugar en la agenda social.

Pelucas (detalle), de la serie Transitorio
Pelucas (detalle), de la serie Transitorio Crédito: Gentileza FOLA

"La extensa serie de fotografías de travestis surge como resultado de la exploración de un ambiente por completo ignoto -escribió Rodrigo Alonso en ocasión de la muestra homenaje a Caraballo que tuvo lugar en Buenos Aires Photo en 2018-. Transitando las zonas rojas, los lugares de trabajo, los sitios de cruce y exhibición, pero también internándose en los espacios cerrados donde la exposición no es tan directa, la artista da vida a una maravillosa colección de imágenes que celebran la diversidad de un colectivo todavía ignorado, oculto, marginado". El día de la inauguración de la muestra en el Distrito Arcos, estuvieron presentes Brenda, Towa y otras protagonistas de los retratos de Caraballo.

Contra la pared (detalle), de la serie Sueños vivos y vidas muertas (2002-2008)
Contra la pared (detalle), de la serie Sueños vivos y vidas muertas (2002-2008) Crédito: Gentileza FOLA

Partes y descartes de una ciudad

Sueños vivos y vidas muertas congrega un conjunto de imágenes que (sin perder la condición de registro urbano típica de la obra de la fotógrafa) posee además un sesgo metafórico y una marca conceptual. Esta serie comenzó cuando Caraballo se fue a vivir a Nueva York, luego de la crisis de diciembre de 2001 en la Argentina. En sus viajes de regreso a Buenos Aires, la artista observaba el proceso de deterioro y transformación de la ciudad en espacios singulares.

Hombres rellenos (detalle), de la serie Sueños vivos y vidas muertas (2002-2008)
Hombres rellenos (detalle), de la serie Sueños vivos y vidas muertas (2002-2008) Crédito: Gentileza FOLA

A modo de una taxonomía melancólica de objetos y escenarios con cierta dimensión artística (descartes de utilería, botas de actores, cajas de zapatos para bailarines de tango, cortinados del Teatro Cervantes e interiores de la Confitería Ideal), esta serie invita a reflexionar sobre la supervivencia de la belleza incluso en sitios ruinosos o desangelados. Un espíritu de despedida de un mundo y de una época sobrevuela las fotos.

Botas de actores (detalle), de la serie Sueños vivos y vidas muertas (2002-2008)
Botas de actores (detalle), de la serie Sueños vivos y vidas muertas (2002-2008) Crédito: Gentileza FOLA

"La mirada se detiene en el momento en el que el ojo indica haber encontrado el sustantivo adecuado a la intención de la mente. La gramática visual de Leonor es una oración del espíritu", sostiene el curador y crítico de arte Renato Rita. Esa gramática se expresa, como sugiere el nombre de la muestra, en partes que conforman una frase continua sobre la precariedad y la pérdida, pero también sobre la pasión y el empeño que determinan modos de habitar el mundo.

El trabajo de Caraballo fue reconocido en instituciones, museos y centros de arte de la Argentina y del exterior. Sus fotografías integran colecciones privadas en América Latina y Estados Unidos y fueron publicadas en The New York Times, LA NACION, Clarín, Big y D&D, entre otros. En Buenos Aires, expuso en la galería Ruth Benzacar, el Centro Cultural Recoleta y el Museo Nacional de Bellas Artes.

Bailando para siempre (detalle), de la serie Sueños vivos y vidas muertas (2002-2008)
Bailando para siempre (detalle), de la serie Sueños vivos y vidas muertas (2002-2008) Crédito: Gentileza FOLA

En Nueva York, junto con su pareja, el iraní Abou Farman (antropólogo, profesor y activista por los derechos civiles de los inmigrantes en Estados Unidos), realizó videos e instalaciones que se exhibieron bienales como las La Habana y Cuenca, y en galerías y museos como Tate Modern, MoMA PS1, el Whitney, el Museo del Barrio y Yerba Buena Center for the Arts. El dúo conocido como Caraballo-Farman obtuvo premios y becas, como pasó con el proyecto Object Breast Cancer, que recibió la beca Latin American Guggenheim Fellowship 2010. Luego de que le diagnosticaran cáncer de mama, Caraballo dejó la fotografía y se dedicó a la elaboración de imágenes tridimensionales con forma de carcinomas.

Su última obra en colaboración, la película Ícaros: una visión, codirigida por Matteo Norzi y producida por Farman, fue filmada en la Amazonia peruana y se proyectó comercialmente en Nueva York en 2016, un año después de su muerte.

Peluquería moderna (detalle), de la serie Sueños vivos y vidas muertas (2002-2008)
Peluquería moderna (detalle), de la serie Sueños vivos y vidas muertas (2002-2008) Crédito: Gentileza FOLA

Para agendar

Leonor Caraballo en FOLA

Retratos de una ciudad en partes (1998/2008)

En exposición hasta el 23 de junio.

Godoy Cruz 2626, piso 1, Distrito Arcos

Lunes a domingos de 12 a 20. Miércoles cerrado.

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