
La Justicia evita que un chico repita el año
Es hijo de un camarista; se fue la rectora
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SAN CARLOS DE BARILOCHE.– La tranquilidad del exclusivo colegio privado Woodville, en esta ciudad, se vio alterada ayer cuando trascendió un fallo judicial insólito. La resolución exige al establecimiento reincorporar al hijo de un camarista que había presentado una acción de amparo para pedir la revisión de un examen por el que el menor reprobó cuarto año.
La polémica se originó ante el controvertido y rápido fallo, que hizo lugar al planteo del juez de la Cámara del Crimen Héctor Leguizamón Pondal, padre del alumno. Este había exigido la nulidad del examen de lengua y literatura y la reincorporación de su hijo a la escuela por presuntas irregularidades en las pruebas oral y escrita tomadas en febrero pasado.
La situación “desbordó” a las autoridades del colegio y provocó la renuncia de la rectora del secundario, María Fernanda Gallego, aunque miembros de la comunidad educativa, al intentar relativizar los hechos, aseguraban ayer que el paso al costado sería consecuencia de “una sumatoria de hechos”.
En medio de reclamos de docentes y padres de alumnos, la decisión fue adoptada por el juez en lo civil y comercial Carlos Cuellar, quien resolvió favorablemente el amparo presentado por su colega. El magistrado ordenó a la institución educativa incorporar al alumno, en un plazo de dos días, al quinto año del establecimiento de manera condicional, hasta que se resuelva el pedido de nulidad de un examen que podría hacerle reprobar el año.
La preocupación de las autoridades y padres del reconocido colegio, al que suelen concurrir hijos de funcionarios, jueces y empresarios, obligó a realizar ayer diversas reuniones para determinar los pasos por seguir y evaluar, incluso, una estrategia comunicacional, ante la polémica mediática en la que se vio envuelto el establecimiento.
Anteriormente, padres y docentes habían denunciado de manera anónima presuntas "presiones" del juez camarista para que su hijo pasara de año. Incluso, algunos padres hicieron trascender que hubo "amenazas personales a la rectora".
Sin embargo, en un diálogo informal con la prensa, Leguizamón Pondal remarcó que la acción de amparo es un "ejercicio regular del derecho, no una amenaza" y agregó que su presentación se concretó "en calidad de padre, no de juez".
El juez en la escuela
El hecho llegó a la Justicia luego de que el camarista se anotició de que su hijo de 16 años había desaprobado tres materias y, por lo tanto, había reprobado el cuarto año del secundario en el colegio bilingüe de la Fundación Educativa Woodville, una reconocida institución de enseñanza privada que tiene un arancel mensual superior a los 850 pesos.
El juez señaló que asistió en febrero último al colegio para observar el examen de lengua y literatura debido a que su hijo le habría indicado que no era correcto el puntaje otorgado.
"Descubrí irregularidades en las actas", respondió Leguizamón Pondal al ser consultado sobre el examen, y agregó que inmediatamente solicitó a las autoridades una revisión de las correcciones y luego la nulidad del examen, sin obtener respuestas hasta el momento.
En ocho días hábiles, el juez Cuellar, titular del Juzgado Comercial N° 3, resolvió el amparo en favor de su colega y dijo que "el proceder de la Fundación Educativa Woodville es ilegal y arbitrario, además de abusivo", debido a que una vez iniciado el ciclo lectivo no resolvió el pedido de nulidad del examen solicitado por el magistrado que presentó el amparo.
El Consejo Provincial de Educación también intervino en el tema y recomendó que el colegio privado debía incorporar de manera provisional al alumno al curso de quinto año hasta que se resuelva el pedido de nulidad del examen, según establece la ley provincial de enseñanza privada, explicó a LA NACION la supervisora de Nivel Medio de la Zona Andina, Lilian Costamagna.
La falta de respuesta del colegio al pedido de revisión del examen y nulidad fue considerada por el juez un "abuso" de los derechos del establecimiento "con un correlativo detrimento de la situación de revista del alumno", indicó el magistrado Cuellar en su fallo.
La voz del colegio
Por su parte, el asesor legal del colegio, Federico Lutz, señaló que la institución resolvió como primera medida no hacer lugar a la nulidad del examen pretendida. "No correspondía, porque no existían problemas de procedimiento ni de forma", dijo el apoderado.
Sin embargo, ante la orden judicial dada a conocer en las últimas horas la institución "cumplió con el proceso administrativo de rechazar formalmente la petición de nulidad" y resolvió que el menor no debería ser promovido de año.
De todos modos, de manera provisional prevalece el fallo judicial, y el alumno será incorporado a quinto año, mientras se continúa con un posible acuerdo con el representante legal del menor o se da continuidad al análisis en la Justicia que deberá determinar el fondo de la controversia.
El colegio se encuentra ubicado en el kilómetro 3 de la Avenida de los Pioneros, en el faldeo del cerro Otto, y se inauguró en 1961. Durante décadas recibió a niños de clase alta de las provincias patagónicas como pupilos.
En 1989 la Fundación Educativa Woodville sumó el secundario y en el ideario del establecimiento se afirma que "basa su accionar sobre una concepción cristiana de Dios".




