
La mejor biblioteca del mundo, la García Márquez de Barcelona, cerrada por huelga
Los empleados municipales mantienen un paro indefinido desde mayo; piden reorganizar los horarios y mejoras salariales y de condiciones laborales
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Las mayoría de las bibliotecas municipales de Barcelona están cerradas. También, la García Márquez, que en 2023 fue elegida la mejor biblioteca del mundo. Los empleados mantienen un paro indefinido desde el pasado mes de mayo, durante el que han cerrado alternativamente mañanas, tardes o los findes de semana (las que abren en festivos).
Los trabajadores, convocados por los sindicatos Intersindical y CGT, piden una mejor organización horaria para facilitar la conciliación (ahora muchos trabajan en turnos, que incluyen uno semanal de 11 horas seguidas), mejoras salariales y de condiciones laborales. Los casi 500 trabajadores del Consorcio de Bibliotecas deben adherirse al convenio del Ayuntamiento (firmado en febrero y pensado mayoritariamente para funcionarios con horarios solo de mañana) y las negociaciones están estancadas. Por su parte, el Consorcio de Bibliotecas responde que ha habido avances. Los huelguistas han querido mostrar su conflicto manifestándose delante de la Sagrada Familia con consignas como “La biblio está fatal porque falta personal” o “Defendamos nuestras bibliotecas”.
En el fondo del conflicto hay, según explican, muchos años de falta de recursos y manos en unas instituciones (41 bibliotecas) que no paran de ganar usuarios y tienen un altísimo reconocimiento ciudadano. Pero que, en paralelo, con los veranos infernales, se han convertido, además, en un solicitado refugio climático. También han notado el aumento de personas vulnerables, que acuden a descansar o cargar móviles tanto en verano como en invierno. Son lo que el sociólogo norteamericano Eric Klinenberg calificó de “palacios del pueblo” por su labor de “pegamento social” para preservar la cohesión, porque son gratuitos y están abiertos a todo el mundo.
En las negociaciones de adhesión al convenio del Ayuntamiento, los bibliotecarios y auxiliares quieren acordar cuestiones como mejoras en la conciliación, retribución o equiparación de derechos. Por ejemplo, reclaman un complemento de atención a la ciudadanía, como tienen otros colectivos municipales. Y un protocolo de atención a las violencias externas, porque en las bibliotecas también se producen robos o casos de acoso. “La gente se piensa que solo estamos delante del ordenador, pero los usuarios nos piden ayuda para tramitar un padrón o solicitar una prestación, atendemos a muchas personas que no tienen habilidades digitales”, explica Irene Lameiro, delegada de CGT.
Lameiro señala que, pese a ser verano y al cierre de muchos centros, durante los meses de julio y agosto, la huelga ha continuado. Al ser un servicio público, pero no esencial, los trabajadores de las bibliotecas no están obligados a hacer servicios mínimos, y cierran cuando no son suficientes para abrir en condiciones. La delegada también explica que el de las bibliotecas ha sido históricamente un sector “muy feminizado”, con las dificultadas que comportan sus horarios para conciliar.
La presidenta del Comité de Empresa y delegada del sindicato Intersindical, Montse Serra, lamenta que “cuando el Ayuntamiento negocia su convenio, nadie se acuerda” de colectivos como el que ahora protesta. El principal escollo son los horarios, complejos de manejar en las bibliotecas, porque abren todas por las tardes, pero algunas también las mañanas, sábados e incluso domingos; y las condiciones económicas y sociales.
“El aumento de plantilla también está sobre la mesa pero el que propone el Ayuntamiento es insuficiente, 25 personas cuando deberían ser por lo menos 50″, apunta Serra y asegura que adherirse al convenio municipal supondría perder en algunos casos. Como complementos que tienen los trabajadores que proceden de la Diputación de Barcelona que ahora perderían. O la jornada de 11 horas seguidas, que ahora se propone de 10, pero con dos horas en medio. Serra también señala la petición de un complemento de atención al usuario: “No hacemos el 100% de la atención en el mostrador, salimos constantemente a ayudar a usuarios, a veces en situación de vulnerabilidad”. La huelga de este lunes, concluye, busca “demostrar nuestra fuerza tras el cierre de las bibliotecas en agosto, que el conflicto sigue vivo y la plantilla, unida”.
Por parte del Consorcio de Bibliotecas, su gerente, Ferran Burguillos, recuerda que el convenio lo firmaron CC OO, UGT y Csif, mientras los sindicatos que convocan las huelgas no estaban en la mesa de negociación. Y señala “13 reuniones en las que se han puesto sobre la mesa mejoras como la aplicación de la jornada de 35 horas semanales (que ahora solo aplicarían al personal auxiliar y no a los bibliotecarios), o la ”funcionarización total y absoluta” para un personal que en el 98% es laboral o de la Diputación de Barcelona. Esta circunstancia, responden los sindicatos convocantes de las protestas, debería incluir sus reivindicaciones en organización horaria.
Burguillos también señala una mejora salarial retributiva del 8%, pero los sindicatos responden que se trata de incorporar los complementos y ayudas que tienen en la Diputación. “Nuestro objetivo con el servicio cultural más utilizado de la ciudad y más intensivamente es mantener las condiciones laborales y del servicio público”, ha concluido Burguillos.


