La ñata contra el vidrio
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Dos planos que de tan diferenciados parece que se podría trazar una línea entre ellos. Por un lado, una multitud enfervorecida que arenga aquello que no se ve. Por el otro, un hombre solitario, suspendido en las alturas tras un cristal que está limpiando y que lo separa de esos seres enardecidos. Él los observa a ellos y lo que sucede más allá. Ellos no parecen reparar siquiera en su presencia. Él y ellos están en el estadio Rhein Energie, en Colonia, donde juegan Eslovenia e Inglaterra en el campeonato de la Eurocopa. Ideal para definir esta imagen es la famosa frase del tango de Roberto Goyeneche Cafetín de Buenos Aires. Es que “la ñata contra el vidrio” trascendió como el símbolo de aquello que se contempla y no se puede alcanzar. La frustración de lo que se mira y no se toca. Como este hombre contra el vidrio, excluido del espectáculo del que disfrutan todos los demás.
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