
La SADE premia a María Elena Walsh
Le dará hoy el Gran Premio de Honor
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Manuelita, Bambuco y la Reina Batata están de fiesta: la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) entregará hoy, a las 19, el Gran Premio de Honor 2000 a María Elena Walsh, en la sede de México 524.
Se trata de un galardón que se otorga desde 1944, cuando lo recibió Jorge Luis Borges. Desde entonces han sido distinguidos Ernesto Sabato, Ricardo Rojas, Manuel Mujica Lainez y, más recientemente, Marcos Aguinis, Héctor Tizón y León Benarós.
Walsh será la séptima mujer en recibirlo, después de Victoria y Silvina Ocampo, Olga Orozco, Nora Lange, María de Villarino y María Granata; su nombre fue elegido por la comisión directiva, encabezada por el presidente, Carlos Paz, y el vicepresidente, Orlando Guzmán.
"Fue una sorpresa total. Yo no me postulo ni pido premios; entonces, cuando vienen, sobre todo de parte de mis pares, es muy bueno. Ya me pasó con Sadaic y Argentores", confesó María Elena Walsh en diálogo con La Nación . Aun así subrayó que sus lectores más importantes no son del mundo cultural: "Es mi vecina, Josefina, que se pasea en su cochecito con un libro mío, aunque todavía no lo pueda leer", aclaró.
Aunque dijo que no es supersticiosa, explicó a La Nación que en este momento está trabajando en el libro "12 bis" de la colección infantil editada por Santillana. "Yo elegí que no le pusieran 13, y el tema no lo digo por cábala", comentó, sonriente.
-¿No teme que la TV haga que los chicos dejen de leer sus libros?
-Con la televisión es un error pensar en términos de competencia y no convivencia; los chicos se dan cuenta de que son cosas distintas y de todo lo que les da un cuento.
-¿Es importante leer un cuento a los chicos antes de acostarlos?
-Creo que eso es más bien una tradición sajona, que aquí nunca nos perteneció verdaderamente. Mi padre jugaba con los libros conmigo durante cualquier momento del día y creo que eso es lo importante.
-¿Es mejor leerles los cuentos o que intenten hacerlo solos, aunque sea con textos más simples?
-Me parece que son placeres distintos. Pocas cosas se comparan con un buen cuento bien contado, pero el placer de tener el libro en la mano es insustituible.
-¿Qué recomendaría a los padres que quieren criar lectores?
-Simplemente que lean ellos. La única manera de formar lectores es con el ejemplo.
-¿Y qué libro elegiría para llevar a una isla desierta?
-Un libro es demasiado pesado para ir cargando; por eso siempre me quedo con una canción.



