La singular historia del retrato de un San Martín guerrero
El artista Guillermo Roux pasó tres días en el Regimiento de Granaderos
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Fueron 72 horas en las que la pasión y el compromiso artístico dieron como resultado nada menos que una imagen distinta de un héroe de nuestra historia que sólo tiene imágenes broncíneas, formales, añejas, acartonadas: el general José de San Martín.
Así, el consagrado artista argentino Guillermo Roux se metió, una vez más, con la historia argentina para arrancarle una nueva iconografía para la historia del arte local. Tardó tres días de entrega absoluta en lograrlo.
Toda imagen cuenta con una anécdota y, en ocasiones, ésta puede ser fascinante, como la que rodea al San Martín de Roux: el eximio dibujante, cuyas obras integran museos de todo el mundo y grandes colecciones internacionales, públicas y privadas, dejó todo y fue al Regimiento de Granaderos a Caballo para buscar objetos y modelos vivos del libertador que buscaba.
La historia comenzó cuando Roux recibió el pedido de realizar una ilustración para la tapa de LA NACION Revista del próximo domingo, la cual acompañaría el anticipo del libro La logia de Cádiz , del escritor y periodista Jorge Fernández Díaz, que se presentará próximamente.
Ese día, el artista estaba concentrado en un trabajo completamente diferente. Pero aceptó el encargo y el desafío que le pidieron los editores con entusiasmo juvenil. Se le pedía la imagen de un San Martín en la acción de la batalla, un hombre capaz de la crueldad del guerrero en pos de sus ideales. Es que Fernández Díaz retrata en su libro al hombre aguerrido, alejado del bronce y del pedestal y de la mansedumbre políticamente correcta y tranquilizadora de los manuales escolares.
Roux inmediatamente tuvo un presentimiento. Sintió que, hoy más que nunca, había que actualizar esa imagen. Y transmitir el rostro de "un ser que trae una verdad y lucha por ella". Y por eso, aceptó de inmediato.
Posibles imágenes
El paso siguiente que dio el artista fue realizar un importante conjunto de croquis con las posibles imágenes de San Martín. "Muchas imágenes de héroes o seres que defendieron verdades vinieron a mi memoria: santos, científicos, poetas, que fueron capaces de luchar por su verdad", recuerda en estos días Roux, y en su voz el entusiasmo por el trabajo realizado no tiene fisuras y es contagioso.
Así buceó por la historia universal -hasta pensó en Juana de Arco- y también paseó su mirada por personalidades de nuestra historia, como los caudillos federales Martín Miguel de Güemes y Facundo Quiroga. Pero algo faltaba. Algo que le producía insomnio. Había que dar un paso fundamental: necesitaba ver la imagen encarnada.
A la mañana del día siguiente, con la tenacidad que caracteriza a los artistas de verdad, estaba en el Regimiento de Granaderos a Caballo, en Palermo, y frente a los siete oficiales más parecidos al general San Martín.
"Cuando llamé por teléfono al Regimiento el día anterior para transmitir mi inquietud primero hubo un silencio del otro lado; luego el general que me atendió me dijo que creía que conseguiría lo que yo estaba buscando", recuerda Roux.
Esa mañana, al ingresar en el edificio de los granaderos, lo impresionó su arquitectura, su atmósfera. Todo contribuyó a ambientar el mundo que buscaba.
"Me habían pedido un San Martín con uniforme y peleando. Y aparecieron siete granaderos. Uno era extraordinariamente parecido, con el porte que yo imaginaba."
El oficial se colocó el uniforme histórico y empuñó el sable corvo y tomó la bandera de los Andes. Así, el artista vio cómo se manejaba el sable y cómo pudo haberlo hecho San Martín en el combate de San Lorenzo. El artista solicitó, asimismo, que el oficial dramatizara la lucha a caballo contra un enemigo.
Durante dos horas, Roux tomó infinidad de apuntes. Luego, volvió a su casa, sacó una hoja de papel y "de un tirón" surgió de su mano el dibujo tal cual se lo podrá ver. Ese San Martín de mirada fuerte, guiada con el valor que imprime la fe en la libertad, pero con esos ojos torvos y peligrosos, empuñando la espada y dispuesto a abatir al enemigo, no tiene parangón en la historia del arte argentino.
La imagen original fue hecha con carbón y pastel y mide 1,30 por 0,70m. Roux decidió donarla al museo de los granaderos, donde el artista opina que debe estar. "Los oficiales se conmovieron cuando les conté", comentó el artista.
La imagen de Roux (llamada "San Martín guerrero") causó tal impacto que la editorial Planeta, que publica el libro de Fernández Díaz, decidió dejar de lado otras ilustraciones que se estaban haciendo y la colocó directamente en la tapa de la obra.
Roux cuenta que ahora le gustaría pintar la batalla de San Lorenzo. Y afirma, con total convicción, que habría que modernizar "absolutamente todas las imágenes de la historia argentina. Las imágenes y los símbolos, para que no pierdan contenido con el paso del tiempo, tienen que cambiar. Si no, pierden intensidad y nadie los mira", consideró.
La batalla desde adentro
- El libro La logia de Cádiz , de Jorge Fernández Díaz, surgió de las páginas de LA NACION. De hecho, es la continuación de la serie "La medalla de Bailén", que se publicó durante siete días en abril de este año. El autor continuó escribiendo esa historia, que llega hasta el combate de San Lorenzo para narrarlo detalladamente por dentro con un sentido de épica que Roux advirtió y que nunca había sido utilizado en un relato sobre el Libertador. "Lo escribí para demostrarles a mis hijos que nuestra historia no es aburrida, sino trepidante y peligrosa", dijo el autor.
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