
La UBA se propone acercar el CBC a la escuela secundaria
La nueva gestión impulsa fomentar el contacto de profesores de ambos niveles
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"La UBA parece una ciudad con sus barrios. Cada uno tiene sus costumbres, su cultura, su lenguaje, sus reglas de pertenencia. Lo ideal es que existan avenidas que los comuniquen."
A promover la circulación del tránsito entre las 13 facultades de la UBA se dedicará la nueva secretaria académica, Ana María García Raggio, que aspira a generar carreras interdisciplinarias, unificar las reformas académicas que marchan de manera desigual en las carreras y poner al día los concursos docentes. También, acercar la Universidad a la escuela media para mejorar el nivel de conocimientos con que los chicos salen del secundario.
Durante sus dos primeros meses y medio de gestión, García Raggio se dedicó a hacerse cargo del área, que encontró, según dijo a LA NACION, "encaminada, con gente muy capacitada y ordenada administrativamente", después de la extensa gestión de su antecesora, Alicia Camilloni.
Tras las reformas administrativas del rector Guillermo Jaim Etcheverry, la Secretaría Académica sumará, a su responsabilidad sobre la enseñanza de grado y posgrado, las áreas de planificación y de relaciones internacionales.
Sentada tras un señorial escritorio que perteneció al rector Ricardo Rojas, García Raggio -graduada en Filosofía en la UBA, con posgrados en Ciencias Sociales y especializada en el estudio de la globalización- contó que sus prioridades incluyen la realización de un diagnóstico de la enseñanza en la UBA y promover cambios en el CBC para devolverle su sello de formación general y básica.
García Raggio, de 56 años, fue secretaria académica del CBC entre 1988 y 1996 y ocupó el mismo cargo en la Facultad de Ciencias Sociales, donde hoy es docente, entre 1998 y 2000.
-¿Cuál será la política académica que impulsará en su gestión?
-Primero nos dedicaremos a hacer un diagnóstico para conocer cuál es la situación de la enseñanza en la UBA. Hay una percepción en la opinión pública y en muchos actores universitarios de un deterioro en la calidad de la enseñanza. Por otro lado, nos preocupa el nivel con el que los estudiantes llegan de la escuela media. Queremos promover un trabajo de articulación con el secundario. Hay una demanda de las escuelas medias a la Universidad, pero los intentos que se hicieron de formación de profesores tuvieron la limitación de lo teórico. Es fundamental ingresar en el aula, que el docente de la escuela media vea al profesor universitario en la práctica concreta.
-¿Dedicar recursos a eso no es descuidar la función propia de la Universidad de dar enseñanza de grado?
-No, porque los recursos están disponibles. El CBC ya cumple esta función, pero hasta ahora lo ha hecho por intentos de las cátedras ante pedidos concretos. Además, la idea no es hacerlo masivamente, sino responder a pedidos de escuelas medias con una política articulada.
-¿Es necesario hacer cambios en el CBC?
-Cuando se creó, la función del CBC era brindar formación general y básica, y permitir una rápida circulación de estudiantes de un sistema a otro para que pudieran definir su vocación y elegir una carrera. Esta misión se fue perdiendo, porque las demandas de las distintas facultades parcelaron cada vez más el conocimiento general y básico. Debemos repensar el CBC. Es una idea firme de esta gestión.
-¿Cree conveniente instalar cupo de ingreso en algunas carreras?
-No estoy de acuerdo con los cupos de ingreso. Sí es cierto que cualquier carrera universitaria supone una selección, que de hecho se produce. La cuestión es si es justa o injusta. Debe haber selección, pero tiene que ser seria y lo más justa que se pueda.
-¿Con qué criterio?
-Deberían existir parámetros claros y precisos, que defina la facultad o la universidad, de lo que se espera cuando se evalúa a un estudiante en el ingreso. Todos los que superen esa forma de evaluación deberían poder ingresar.
-Hay facultades que empezaron reformas curriculares, pero marchan de manera despareja.
-Sí, es cierto. Las unidades académicas tienen autonomía, lo que, entre otras cosas, significa que deben ser capaces de autorregularse y de reflexionar sobre su propia práctica. Es deseable que los planes de estudio sean revisados periódicamente, pero me parece que desde el Consejo Superior deberíamos articular las reformas en un todo más homogéneo. La división disciplinar extrema es negativa.
-¿Se está pensando en crear alguna nueva carrera?
-No hay ningún proyecto en carpeta. Pero una de las misiones de la Universidad es la detección de áreas de vacancia y la UBA debería generar respuestas interdisciplinarias para cubrir estas áreas.
-En lo académico, ¿qué no puede esperar en la UBA?
-Los posgrados. Han crecido muy desarticuladamente -la UBA tiene 65 maestrías-, muchas veces más por necesidad de reproducción interna de la facultad que por una necesidad de conocimiento en un área.
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