"La UBA tiene que generar más fondos"
Alberto Boveris propone "más eficiencia"
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"La UBA puede crecer y mejorar sin recibir un solo peso más del Estado." Alberto Boveris afirma que tiene la receta para lograrlo. Una receta que combina la generación de más recursos propios, con la eficiencia y transparencia para administrarlos. Cree, además, que puede conducir el cambio al frente de la UBA cuando termine el cuarto período del actual rector, Oscar Shuberoff, en abril próximo.
Doctor en Farmacia y Bioquímica, profesor de esa facultad e investigador superior del Conicet, Boveris despliega los datos que demuestran que su teoría da resultado. Durante su gestión como decano en Farmacia y Bioquímica, entre 1990 y 1998, la facultad pasó de facturar 25.000 pesos anuales por venta de servicios a más de 4 millones, de los que quedaban como ganancia neta unos 640.000 pesos.
"Mientras crece la vinculación tecnológica, la vida académica también lo hace: aumentan las tesis, los cursos de posgrado y las publicaciones. Cuando entra dinero, la institución académica florece", afirmó a La Nación .
A los 61 años, con tres hijos, Boveris se dedica a la investigación de radicales libres , moléculas relacionadas con el envejecimiento de las células. También está a cargo de UBATec desde 1998, una sociedad entre la UBA, el gobierno porteño, la Unión Industrial Argentina y la Confederación General de la Industria, dedicada a prestar servicios de consultoría y proyectos de investigación.
En la carrera hacia el Rectorado de la UBA compite, por ahora, con el actual decano de la Facultad de Derecho, Andrés D´Alessio y la vicerrectora, Susana Mirande. El decano de Arquitectura, Berardo Dujovne, también es uno de ellos, aunque afirma que no se considera todavía "candidato declarado".
-¿Cómo impulsaría la producción de bienes y servicios en la Universidad si fuera rector?
-La mayor parte de las facultades ya genera sus propios fondos. La idea es optimizar esto mediante un sistema de venta de servicios en el que se invierta internamente buena parte de lo que se produce. Eso haría crecer la actividad académica. La UBA vende hoy servicios por 120 millones de pesos anuales, de los que le quedan unos 50 millones. Mi objetivo sería llegar a que queden 70 millones.
-¿Cree que a la UBA le hace falta un cambio de modelo?
-Le hace falta una optimización y un gerenciamiento profesional, pero hecho por profesores de la Universidad, sin contratar consultoras ni convertirla en una empresa. La misión de la Universidad es formar profesionales de manera eficaz y eficiente y, al mismo tiempo, contener un sistema científico y tecnológico de referencia, mediante el trabajo de expertos que puedan dar respuestas a la sociedad. Para esto tiene que generar dinero y cambiar su mentalidad.
-¿En qué sentido?
-Debe opinar sobre los problemas sociales con sustancia y no sólo reclamar que le paguen más.
-¿Haría reformas académicas?
-Durante un lapso muy prolongado, la Universidad se dedicó a posicionarse en contra del gobierno nacional. Ahora tiene que volverse a sí misma y concentrarse en dar calidad en el grado y excelencia en el posgrado. La UBA debe tener una mentalidad regional e internacional, no de cabotaje.
-¿Puede hacerse con los 300 millones que la UBA recibe anualmente?
-La UBA puede crecer y mejorar sin recibir un solo peso más del Estado. Se puede crecer con sistemas de generación de más recursos propios, y eficiencia y transparencia administrativa.
-¿Qué haría con el CBC?
-Lo transformaría. Hay que rejerarquizarlo, que los mejores docentes den clase en el CBC con instrumentos modernos de enseñanza. Además, hay que acercar a cada facultad al CBC y mostrarles a los estudiantes la realidad de la profesión.
-¿Qué opina de instalar un cupo de ingreso?
-En un momento en que el país tiene desesperanza, a los jóvenes hay que abrirles el mundo del aprendizaje, darles proyección, no restringirlos.
-¿Qué cree que ha sido lo mejor de la gestión de Shuberoff?
-Mantener la UBA entera, evitar la fragmentación. Su fuerza está en sus trece facultades, cada una con sus estrategias y sus espacios.
-¿Y lo peor?
-Ha estado mucho tiempo en el mismo cargo. Se quedó sin proyecto, todo era oponerse a Menem y defender la universidad pública.
-¿Estar lejos de la conducción de la UBA lo beneficia o lo perjudica?
-Me beneficia, porque mi presión arterial está más baja y soy más creativo. Ser decano y miembro del consejo superior no deja tiempo para el pensamiento creativo.





