La última tentación, un problema de conciencia
Libre albedrío: el Arzobispado de Buenos Aires levantó sus objeciones a la película de Scorsese, y sugirió que cada fiel es libre de verla.
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Primero sí, después no, más tarde quizás... finalmente "La última tentación de Cristo", la controvertida película de Martin Scorsese de la que se postergó su televisación a pedido del Arzobispado porteño, acaba de obtener el visto bueno de la Iglesia. Un comunicado despachado por la agencia católica AICA señala que los fieles pueden elegir libremente ver o no la obra de Scorsese.
El arzobispado evaluó que se trata de una recreación de la novela de Niko Kazantzakis y no de una adaptación directa del Evangelio. "la estructura narrativa -reza el documento- deja establecido que las escenas extrabíblicas son ilustraciones que transcurren como sueño o mera ilusión".
Mientras tanto, es probable que Space emita el film pasado mañana. La emisión se haría en un envío especial del ciclo "Función privada", previo espacio para el debate entre invitados de distintas posturas y actividades.
La controversia surgió cuando, hace tres semanas, el canal de cable Space decidió levantar la película, tras recibir una nota de la Comisión Arquidiocesana para las Comunicaciones Sociales, presidida por el presbítero Alberto Balsa.
La carta consignaba que no se proyectara el film, pues era decididamente injurioso hacia el fundador de la Iglesia y que, por ello, se ofendía a los creyentes cristianos. En el mismo texto los solicitantes hicieron la insólita confesión de no haber visto nunca la película de Scorsese.
La empresa Imagen Satelital tomó, tras recibir el pedido, la no menos insólita decisión de suspender la emisión hasta octubre, pese a que sólo se trató de un pedido.
Polémica a ciegas
Tras el pedido y la aceptación se desató la polémica. Intelectuales y políticos, clérigos y cineastas, se lanzaron a opinar sobre las actitudes de los personajes de la noticia, en especial sobre el pedido del Arzobispado. No fueron muchos, por cierto, los que osaron hablar de la película en sí, pues ésta jamás ha visto la luz en la Argentina. Más allá del ruidoso debate, lo que mejor pudo oírse de parte de la Iglesia fue el silencio.
También hubo amenazas, de todo calibre, contra la empresa. Las amenazas, no obstante, quedaron sepultadas bajo un torrente enloquecedor de ruegos del público. La gente quería que se pasara, de un vez por todas, la tan mentada película. Sin duda, la mayoría de estos mismos devotos de la pantalla chica no había siquiera escuchado nombrar la obra de Scorsese hasta que la rueda de la polémica comenzó a girar.
Conciliación
El Arzobispado cambió de criterio y ahora, tras ver la película, encuentra que la historia ahonda en la "conciencia de Jesús, asunto que han tratado de dilucidar teólogos de todos los tiempos". Por lo tanto, deja que los fieles se valgan de su libre albedrío y juzguen por sí mismos si deben o no mirar el film. "Hay que considerar -dice el comunicado- que el tema no fue instalado solamente por la carta del arzobispado, sino también por los antecedentes polémicos del film que sucitó discusiones y prohibiciones en todo el mundo."




