La venta del edificio de la SADE divide a poetas y escritores
La entidad tiene propuestas de constructoras; varios socios se niegan a la transacción
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"Esta casa es nuestra; es de los escritores. No se vende." El volante impreso con esta leyenda fue repartido durante la última asamblea de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), entidad que en los últimos años ha estado en la mira de la opinión pública por diversos cuestionamientos administrativos y financieros.
El problema que divide a los escritores es una futura venta de la sede de la entidad, ubicada en la calle Uruguay 1371, en pleno barrio de Recoleta, que no conforma a muchos y que ha levantado sospechas a raíz de los intereses en juego.
El edificio es un bello exponente de cinco plantas construido a comienzos del siglo XX, que, según las consultas realizadas por LA NACION entre miembros de la SADE, superaría largamente los dos millones de dólares, que por el momento ningún comprador ha ofrecido. El asunto puso en alerta a poetas y escritores que discrepan en cuanto a la venta. El entuerto comenzó -según los testimonios recogidos- cuando una constructora presuntamente vinculada a un sindicato -lo que LA NACION no pudo confirmar- ofreció a la actual comisión directiva, encabezada por César Cabral, edificar sobre el inmueble.
La promesa de la constructora sería, entre varias, la que cuenta con el apoyo de la comisión directiva que encabeza Cabral, con la oposición de buena parte de los escritores.
Las propuestas son de las empresas Bugaboo S.A.; Antima S.A. y Bligvul S.A. Van desde una compra por US$ 650.000 contra la entrega y posesión del edificio, formulada por Bugaboo, hasta el pago de US$ 450.000 contra la escrituración y posesión del edificio, libre de ocupantes, hecha por Bligvul. Esta constructora ofrece también, dentro de dos años corridos de cerrada la operación, ceder a la SADE 620 metros cuadrados.
Consultado por LA NACION, el presidente de la entidad, César Cabral, negó que existiera intención de venta alguna por parte de la comisión directiva. "Lo que pasa es que algunos entendieron mal la propuesta. Pensaron que se trataba de una venta. Pero aquí hay que tratar de salvar la casa, que está en malas condiciones". De inmediato, se contradijo: "La propuesta de compra incluye construir más pisos y cederle parte a la SADE".
Admitió Cabral que en la última asamblea se formó una comisión de socios destinada a buscar recursos para saldar la deuda de la institución, "de modo que no hay intención ninguna de vender la casa". Lo curioso, a estar por el acta de la última asamblea de la SADE, es que para acallar los ánimos, se acordó formar una comisión de socios que por seis meses se abocará a conseguir contribuciones para pagar la abultada deuda de más de $ 900.000 que la SADE tiene con la AFIP y AySA, principalmente. Pero la letra chica del texto ordena continuar con el análisis de las propuestas de compra.
Dardos
El presidente de la SADE disparó contra los escritores que se oponen a la venta: "Son puras fantasías. He hecho reiterados llamados a la unidad, pero hay rencillas que tienen años".
Como resultado de varios conflictos internos, un grupo de poetas y escritores se escindió de la SADE hace más de siete años para formar la Sociedad de Escritoras y Escritores Argentinos (SEA), presidida por la ecritora Graciela Aráoz. La SADE cuenta con otra sede en la calle México 524, en otro edificio histórico del barrio de San Telmo, que ha concesionado sus instalaciones a un restaurante.
Consultada por LA NACION, la escritora y editora de Carillón Ediciones, Nélida Pessagno, dijo: "Nuestro único objetivo es salvar la casa porque si desaparece, también desaparecerá la SADE. Para ello estamos dando pasos para obtener la catalogación del edificio. Y todo lo tenemos documentado, para que nadie se atreva a oscurecer nuestra gestión".
La poeta no es la única que exhibe perplejidad respecto de una futura venta de la casa de los escritores. Victoria Pueyrredón compartió la preocupación de Pessagno. "Es cierto que quieren vender la casa. Si la comisión directiva lo niega, miente. El argumento es que la SADE tiene una deuda impaga de un millón de pesos y que la venta permitiría solucionar el problema. Pero esa deuda se puede renegociar", precisó.
También el poeta y periodista Fernando Sánchez Zinny comentó: "La comisión directiva se ha propuesto entregar el edificio para su demolición y construcción de otro inmueble. Allí, la SADE retendría una oficina operatoria. En los hechos, todo el manejo quedaría al arbitrio de miembros de la comisión y de un puñado de empleados conjurados para servir a intereses ventajeros".
Buena miga le añadió al asunto Jorge Lomuto, otro conspicuo integrante de la SADE, al señalar: "La empresa constructora que presiona para comprar el edificio, quiere poner un pie en Recoleta para hacer sus negocios inmobiliarios. Pero sin su histórico edificio, la SADE desaparece".
Un grupo de escritores encabezados por Pessagno impugnó la última asamblea ante la Inspección General de Justicia por opinar que habían sido borradas del acta las oposiciones a la venta.





